ODIO LAS NECROLOGÍAS.
Sobre todo en estos últimos años en que los que amamos al comic hemos debido resignarnos a la pérdida de muchos grandes maestros, pero supongo que mediante un simple ejercicio matemático (que debe tomar en cuenta las edades de los grandes creadores que nos han precedido) siempre llega un momento en la vida en que noticias como éstas empiezan a hacerse tan comunes como indeseables.
Que la muerte, esa bella e inolvidable mujer, que nos ha regalado Gaiman en las páginas de Sandman, nos lleve la delantera es frustrante. Tener que obligarnos a hablar post mortem de los autores que marcaron hitos en la historia del cómic, sin que antes se nos ocurriera poner a esos autores en la lista de artículos de cada mes, es un lamentable error. La triste cita de hoy es con un gigante: Guido Crepax.
SU VIDA
Crepax nació en Milán en 1933 y aunque se licenció de arquitectura, aparentemente nunca ejerció como tal. Su primer trabajo ilustró la portada de un disco del pianista de Jazz, Fats Waller en 1953, pero su primer cómic se publicó en la revista Linus en 1965.
Valentina, su inolvidable personaje, ya aparecía en esta novel incursión. Crepax también trabajó en publicidad, en cine, y con sus dibujos se paseó por la política (La caída de Mac Similiano XXXVI), La ciencia fición (La astronave Pirata), adaptó la Historia de O, la de Emmanuelle, trabajó a partir de textos de Poe, de Swift y creo personajes femeninos inolvidables. A su clásica Valentina añadió a Bianca, Belinda y Anita.
A pesar de que en los últimos años de su vida nunca supimos si continuó dibujando cómics, su corta pero contundente producción anterior bastaron para hacer de él una figura señera en la historieta mundial.
VALENTINA CON LÁTIGO
Valentina ha sido por décadas el sueño húmedo de más de una generación de lectores y representó el despertar femenino de los 60, la psicodelia, la revolución sexual, la experimentación desenfrenada de una década alucinante, Valentina misma encarnó la irrupción de un eros del inconsciente, mágico y atrevido.
Sin embargo si quieren erotismo barato no lo busquen en las páginas de Crepax porque saldrán defraudados y aburridos, lo mismo les aconsejo respecto de Sade o Réage.
Si quieren bucear en zonas grises y limítrofes como las que ofrece Conrad en su "Corazón de las tinieblas" y como relee Coppola en su Apocalipsis Now, entonces estarán más que satisfechos.
SU OBRA
Crepax rompe la linealidad narrativa, la sicología de los personajes, se adentra en la experimentación tanto formal como de contenido. Rompe tabúes, arremete, seduce, sorprende y nos presenta un eros que flirtea con la escritura automática y la bestialidad.
Quizás muchos concuerden en que Crepax no era un dibujante brillante, sino un narrador excepcional, un provocador de experiencias alucinantes. Sus cómics son un descenso a zonas inexploradas no aptas para todo público.
El sadomasoquismo, fetichismo y un sinnúmero de perversiones a las que da forma en imágenes concretas se han prendido en la retina de sus miles de fans repartidos en el mundo entero. Al igual que su compatriota Pasolini, aborda temas escabrosos, los mira de frente y nos los muestra en postales revulsivas que sin embargo ( y a aunque nos pese) hablan de los deseos y temores más profundamente adormilados en nuestra psique. Deseos tan ocultos como presentes, aún más de lo que seguramente seriamos capaces de aceptar.
En el universo de Crepax pareciera no habitar la culpa, el pecado, la razón, la justicia, ni siquiera cabría hablar de decadencia o degradación, sino que de una búsqueda en que los términos de lo masculino y lo femenino no son más que piezas de un deambular hacia un lugar de extrañamiento, un lugar incluso despojado de eso que tal vez equívocamente entendemos como humanidad.
Leer los cómics de Crepax es una tarea compleja y desafiante. Su puesta en página es soberbia. Se la ha comparado a menudo con el montaje analítico del cine, ese desmembrar la realidad del profílmico (entendido como todo aquello que está dispuesto frente a la cámara para ser filmado) en pequeñas unidades llamadas planos y cuyas interrelaciones son las que finalmente cuentan la historia al espectador.
Crepax juega con la viñeta de detalle, con el insert, altera la temporalidad mediante la forma de dibujar el cierre de la viñeta, juega con la forma de ésta, con su disposición en la página, desarrolla largas secuencias mudas o bien atiborra el dibujo de textos, todo para provocarnos inquietantes asociaciones. Su puesta en página es absorbente y nos sumerge en lo narrado a fuerza del uso de una gran cantidad de viñetas con una planificación exquisita.
Crepax poseía un imaginario difícil de describir y encasillar en torpes palabras como las mías.
La única experiencia dable de vivir para saber, es el de pasear por sus páginas y dejarse llevar por ellas en un viaje sin lecturas morales o racionales.
Tal vez por eso les pido que no crean en todo lo que he dicho, será mejor que se dirijan a la fuente y escarben por ustedes mismos.
Tal vez después de leer sus cómics al menos estemos de acuerdo en que Crepax entendió como nadie que el futuro sería una mujer, una mujer despojada de culpa, dolor, más bella, sexual y distante que nunca.

CF Y EROTISMO

VALENTINA CON BOTAS

SU MAGISTRAL PUESTA EN PÁGINA

LA DISECCIÓN DEL TIEMPO Y EL ESPACIO

LA FASCINANTE ADAPTACIÓN DE CREPAX DE LA HISTORIA DE O

SADOMASOQUISMO, SERVILIDAD, SEXUALIDAD

VIOLENCIA Y FASCINACIÓN