El pintor y dibujante Manuel Cárdenas Arce, a quienes muchos admiran y recuerdan por sus portadas para la revista “El Siniestro Dr. Mortis”, es un hombre tranquilo y muy agradable, que no refleja sus ya pasados 60 años, de los cuales más de 35 han estado dedicados a la historieta.
Para conocer más sobre su vida y de la historieta chilena, conversamos con él en junio de 2003.
Ergocomics: Me gustaría conocer algunos datos de su vida, nacimiento, estudios y cómo surge tu interés por la historieta.
Manuel Cárdenas: Soy de Santiago. Nací el 2 de agosto de 1939. Luego de estudiar humanidades, di el Bachillerato y entré a Bellas Artes, en la Universidad de Chile. Luego de más de tres años y medio, me convencí que no quería ser profesor, ya que me atraía la historieta.
E: ¿Cuáles son tus primeras actividades como dibujante de historietas?
M.C.: Hice un reemplazo en el Diario La Nación, ya que el dibujante Alfredo Adduard estaba enfermo, pero mi real inicio fue en El Mercurio, donde José María Navasal dirigía un suplemento. A él le gustaron mucho mis aguatintas. Ahí trabajé entre 1963 y 1964, conociendo a varios dibujantes, entre ellos a Alberto Vivanco.
E: ¿Cómo fue su ingreso a Editorial Zig Zag?
M.C.: Alberto Vivanco me contó que en Zig-Zag se estaba formando un departamento de historietas. Me presenté y me ofrecieron ser ayudante de Mario Igor, que era el más grande, junto a Romero. Eran estilos diferentes, Igor era movimiento y Romero elegancia. Esto fue a fines de 1964.
E: ¿Cómo era el departamento de historietas en esos años?
M.C.: Estaban Mario Igor y Abel Romero, con los retocadores Manuel Rojas y Miguel Aranguiz. Este último, años después, sacaría las revistas Hazañas y Ases de la Novela. Yo entré como ayudante de Mario Igor y Juan Francisco Jara como ayudante de Abel Romero. Luego llegaría Themo Lobos, con su proyecto de la revista Rocket y, junto a él, Gilberto Ulzurrun, apodado Curro.
Otro dibujante, Oscar Camino, trabajaba en “El Mercurio” y desde su casa hacía cosas para Zig Zag.
E: ¿Qué dibujante fue tu preferido en los años 60?
M.C.: Mario Igor. Llegaba en la mañana a trabajar. Era el maestro para los nuevos. Ganaba plata y desaparecía una semana o 10 días, con sus pololas. Era yunta con Abel Romero, Pepo y Ernesto González, dibujante publicitario.
Lamentablemente, aguantaba poco el trago y hablaba muy fuerte, lo que asustaba a algunos dibujantes, ya que al darles la mano les dejaba los dedos casi entumecidos, pero no por agresividad. No recuerdo discusiones, pero su gran fuerza muscular transformaba a su mano en una verdadera tenaza.
Además, su nacimiento un 20 de septiembre de 1929, al igual que su hermano Hildegardo, nacido un 18 de septiembre, le daba un gran patriotismo y admiración por los héroes nacionales, lo que los marcó.
Me haría su gran amigo en los años ochenta y lo acompañaría hasta el final, en su grave enfermedad.
E: ¿Qué recuerda de los guionistas Omar Ramírez y José Zamorano?
M.C.: José Zamorano era un hombre cercano a los cincuenta años. Fue el guionista preferido de Mario Igor. Es un maestro en ajedrez.
Omar Ramírez era un periodista de espectáculos, de Rincón Juvenil, simpático e hiperkenético, de la edad de Mario.
E: ¿Qué recuerdas de las historietas de la Historia de Chile, basadas en obras del escritor Jorge Inostrosa?
M.C.: Mis primeros trabajos con Mario fueron estas historias. Él me enseñó a pasar línea, delgada y elegante. Yo soy zurdo.
Trabajamos juntos un par de meses y realizamos varias historias. En una desaparición de Mario, el subdirector me pidió que realizara una historieta sólo: “El mestizo Alejo”, que se publicó en revista Okey, del año 1965.
Lo recuerdo por que fue el año que me casé. Tengo dos hijos, una mujer y un hombre, y nietos.
E: ¿Cómo fue tu participación en "Jungla" y la evolución del personaje “Elundí”?
M.C. En Jungla nunca hice Mawa, ya que Juan Francisco Jara se hizo cargo. Era muy disciplinado.
Elundí fue una creación de Mario Igor y José Zamorano, ambos unos enamorados de la historieta, junto a Maximo Carvajal. Otro enamorado de la historieta es Santiago Peñailillo.
E: ¿Dibujó El Intocable?
M.C.: No hice historietas. Me gustaba más la ilustración. Realizaba las portadas de Intocable, Zorro, Dr. Mortis y otras. En la editorial les gustaban y las compraban.
E: En revista Far West apareces en la serie Ray Hunter que, creo, fue una creación colectiva. Luego está la participación del guionista Héctor Germán Oesterheld creando Ronnie Lea, el Muertero, y la serie Fly Berty, el cazador fugitivo, de Germán Gabler. ¿Cuáles son tus recuerdos de la revista?
M.C.: Los guiones no eran muy originales, pero resultaban. Sobre Oesterheld en Chile, sólo tenia contactos con Mario Igor y Abel Romero, los maestros.
E: En el Doctor Mortis te transformaste en el gran portadista.
M. C.: Yo dibujaba las portadas sin que me las pidieran y llevaba un stock, normalmente seis, que alcanzaba para tres meses. Como eran del agrado de la directora del Departamento de Historietas, Elisa Serrano, pronto fui el portadista “oficial”. Sin embargo, el mayor anhelo de todos, incluido yo mismo, era dibujar páginas de la revista, lo que no siempre era posible, ya que Roberto Tapia, que era un artista muy cumplidor, prácticamente se adueñó del personaje. Otros dibujantes destacados fueron Manuel Rojas, Santiago Peñailillo y Manuel Ahumada.
Su guionista era Juan Marino Cabello, un hombre de edad, tranquilo, gran conversador. Vivía en Salvador con Grecia. Peñailillo se haría gran amigo de él.
La señora Eva Martinic, esposa de Juan Marino no escribía, sólo firmaba.
E: ¿Qué pasó al final de Zig-Zag y su transformación en Quimantú?
M.C.: Al terminarse Zig Zag la empresa nos ofreció irnos a Pincel, pero sólo se fue Miguel Aranguiz. El resto se quedo en Quimantú. Al comienzo no hubo problemas, pero las revistas disminuyeron y decayeron. Empezó una olla de grillos y salieron dibujantes.
Duré un año en Quimantú, porque era muy complicado el ambiente. La llegada de sociólogos y otras personas cambiaron el sistema. Se planteó trabajar en equipo, terminar con los mitos, fuera el héroe. Por eso apareció El Manque de esa manera.
Primero me nombraron como uno de los coordinadores y tenía que discutir con el sicólogo por el contenido de las revistas. Tambien tenía que tratar con el Director, Patricio García. Reunión tras reunión, lo que hacia perder tiempo y no podía dibujar. Pedí dejar la función y quedar como portadista, lo que duró un tiempo, ya que ante un nuevo apretón salí de la empresa.
E: ¿Qué hizo durante esos años?
M.C.: Me fui a revista Mampato, donde conocí a Eduardo Armstrong. Además, realicé labores para Pincel. Volví a realizar labores para El Dr. Mortis, segunda época. Realizaba ilustraciones interiores, de cuentos y portadas. Trabajé junto a Manuel Ahumada (Manolo) y Manuel Rojas, ya fallecido. Incluso una portada de Rojas se usó, como homenaje, cuando murió, el año 1976 más o menos.
Hice además tapas e historietas para revistas como Heidi o He Man. En Pincel, hice biografías para diversas revistas e ilustré libros educativos para Santillana, lo que era muy bien pagado.
También hice una o dos portadas para una revista especial sobre la película la Guerra de las Galaxias, todo muy apurado.
E: ¿Alguna vez participó en El Pingüino, Cosquillas o similares?
M.C.: No en esos años.
E: Volviendo a Mampato, usted realizó historietas como “La Mosca” y “El devorador de hombres”, estupenda serie de terror-ficción y aventuras ¿Hiciste algo más para esa revista, aparte de portadas e ilustrar cuentos?
M.C.: Mi labor fue como dibujante independiente. Realizaba lo que me pedían, como esas historietas que son mías, y muchas ilustraciones, que eran mis preferidas. Además, a petición de la directora, Isabel Allende, realicé la historieta “El rehén”, basada en una serie francesa. No recuerdo el autor. Por eso no la quise firmar, pero me la pagaron como si fuera propia.
Trabajé con Isabel Allende, Lukas y Vittorio di Girolamo.
E: Fuiste dibujante de la Revista del Jappening con Ja, a fines de los setenta.
M.C.: Sí. Fue un cambio a temas humorísticos. En eso me ayudo mucho Hervi, creando un nuevo estilo en mi dibujo.
Este trabajo me ocasionó una pelea con Themo Lobos, que me había pedido que dibujara una serie inglesa por encargo, lo que no me convenía económicamente. Themo era el intermediario con Inglaterra, a través de Argentina. Era una serie deportiva, que tenía que hacer con Maximo Carvajal.
Preferí trabajar en la revista del Jappening.
E: ¿Cómo fue el suplemento de historietas de La Tercera, donde hiciste la serie “El Pirata”, en 1980?
M.C.: Fue bueno, pero duró muy poco, ya que eran muy buenos los precios que pagaban, gracias a di Girolamo. Me mantuve en La Tercera, años después, con Icarito, donde hice la parte de la fauna y de la historia de Chile ilustrada, entre 1984-85.
E: ¿Qué otros trabajos realizaste en esos años?
M.C.: Realicé algunos trabajos para Los Transformer, que se editaba en Argentina. Trabajé junto a Guillermo Varas, curiosamente por encargo de Patricio García.
También hice historietas y portadas para la revista El Chavo del Ocho, que se hizo en Chile gracias al éxito del personaje. Dibujé los cuentos y las portadas de la revista “Erasé una vez el hombre”, un gran trabajo.
E: ¿Cómo fue tu participación en Editorial El Molino, para revistas como Papaya o Quirquincho, donde hizo historietas como Pedro Urdemales?
M.C.: Todo el trabajo era free lance. Dibujo humorístico, picaresco, junto a dibujantes como Carvajal, los hermanos Igor, Guillermo Varas.
E: Estando en plena actividad, ¿porqué no apareció en el libro promocional de la historieta hecho por ProChile, a principios de los 90?
M.C.: Como ya dije, había peleado con Themo Lobos, que era el coordinador.
E: ¿Qué recuerdas de Mario Igor y su última época?
M.C.: Mantenía un contacto frecuente con Mario e Hildegardo Igor. Mario hacia páginas de Condorito y me invitó, pero no me gustaba, por lo que sólo dibujé algunas pocas.
En esos años, principio de los noventa, lo de ProChile sirvió y a Mario, que sí figuraba, le llegó una propuesta de Francia. Él hacia el lápiz y el color, pero Mario ya estaba enfermo y no pudo trabajar.
El año 1994, ya se encontraba enfermo, olvidaba las cosas más simples. Le ayudé a las sobrinas de Mario a llevarlo a realizarse exámenes. Ahí supo de su enfermedad, un tumor en el cerebro. El doctor, sin tacto alguno, le dijo que prácticamente no tenía remedio. Luego vino la operación y los dolores insoportables del último tiempo, en la casona de los Igor, de calle San Isidro, donde muchas veces me quedé para acompañarlo y llevarlo al médico.
Mario Igor, alrededor de los 25 años, había sido víctima de un golpe en la cabeza, con ocasión de un accidente automovilístico en el que salvó milagrosamente. Sus acompañantes eran Pepo y Romero. El golpe, aparentemente le pasó la cuenta treinta años después, provocando un grave tumor cerebral, aunque físicamente estaba bien, delgado y con pelo negro.
E: ¿Cuáles son sus actividades actuales?
M.C.: Me dedico a mi familia y nietos.
Desde hace muchos años me dedico a la pintura, fundamentalmente acuarelas, con paisajes.
He realizado diversos trabajos, hace tres o cuatro años, para una revista del Opus Dei, junto a Máximo Carvajal. Los dibujos eran de él y yo hacia el color.
Para una revista dedicada a la familia realice biografías, como la de Madame Curie y otras. Además, para Mare Nostrum ilustré algunos libros educativos.
Me despedí de Manuel Cárdenas entregándole algunos de los artículos aparecidos en nuestro sitio, fundamentalmente, sobre el Dr. Mortis y le señalé que su ayuda era muy importante para conocer la historia de la historieta chilena y a dibujantes como Mario Igor. No conocía los trabajos, ya que no tiene Internet, pero los valoró como un reconocimiento a todos los grandes dibujantes que conoció.
Han pasado un par de meses y me enteré de un ataque vascular que sufrió Manuel Cárdenas. Afortunadamente se está recuperando, junto a su familia.
Vaya para Cárdenas el saludo, homenaje y aliento de todos los que vibramos con sus historias.
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