Ergocomics

Autores de Comic

Germán Gabler

Mauricio García
Germán Gabler
Hace algunos meses tomé contacto con Germán Gabler, uno de los grandes guionistas y dibujantes de la época de oro de la historieta chilena, definido por Abel Romero como un caballero de la historieta. Gentilmente, respondió a las consultas que le hice sobre su extensa y brillante labor.

Ergocomics: Me gustaría conocer algunos datos de tu vida, nacimiento, estudios y cómo surge tu interés por la historieta.

Germán Gabler: Nací en Santiago, el 22 de octubre de 1942. Cursé mis estudios secundarios en el Liceo 8, Arturo Alessandri Palma, egresando en 1959. Estudié Ingeniería Química en la Universidad Católica de Chile, egresando a fines de 1966.

Empecé a dibujar a los cinco años, básicamente escenas familiares y objetos, pero derivé rápidamente hacia el dibujo de historietas, influido por las publicaciones de la época, entre ellas “Salgarí”, “El Cabrito”, “Pulgarcito”, “El Peneca”, “Billiken”, “Patoruzito” y otras.

A los siete años, había creado mi primer héroe: “El Halcón” y ya escribía mis primeros guiones (bastantes embrionarios en realidad). Sin descuidar mis estudios, dedicaba por lo menos dos horas a la práctica, todo esto estimulado por mi hermano mayor Guillermo, que si bien no tenía gran habilidad para el dibujo, era un ávido lector de libros e historietas de aventura.

Durante los siguientes años, creé innumerables revistas de historieta de circulación familiar, lo que era obvio pues sólo hacía un ejemplar de cada una. A los 9 años ya había adoptado la tinta china para mis dibujos, los que también coloreaba con lápiz y luego con tinta china.

Me mantuve dibujando para mi círculo íntimo y colaborando en el diario mural del colegio, hasta egresar. Dada la falta de oportunidades en Chile en ese momento, ya que las principales revistas de historietas nacionales eran hechas con material importado, dejé de dibujar en forma constante y me concentré en mis estudios universitarios, pero mantuve siempre la afición por la historieta y por la lectura en general. Paralelamente, y desde mi infancia, siempre fui un fanático del cine, asistiendo por lo menos dos veces por semana a todo tipo de programas triples o dobles con cintas de toda índole. Esto serviría para mi posterior desarrollo como guionista.

E: ¿Cuáles son tus primeras actividades en el medio y cómo fue tu ingreso a Editorial Zigzag?

En 1965, el gran dibujante Jorge Carvallo (Jorcar), unido a mi hermano por largos años de amistad en torno a la común afición por el jazz (ambos tocan en la Retaguardia Jazz Band), me comentó que Zig-Zag estaba iniciando un plan de expansión de su área de historietas y que necesitaban dibujantes y guionistas. El mismo se ofreció a presentarme una vez que tuviera lista algunas muestras.

Después de practicar algunas semanas para recuperar la mano, estuve listo (o así lo creía yo) para mostrar mi trabajo. Jorge Carvallo me presentó entonces a Themo Lobos, quién estaba a cargo de Rocket. Themo consideró que a mis dibujos le faltaba todavía, pero se interesó en mis guiones. En esa fecha yo era un ávido lector de ciencia-ficción al estilo de Ray Bradbury, Theodore Sturgeon, Isaac Asimov y otros.

En esta etapa, hice algunos trabajos con mi hermano Guillermo, en los que él aportaba la idea original y yo la desarrollaba como guión.

Mis guiones llamaron la atención de Jorge Ulzurrún (Curro), que estaba a cargo de las revistas “Sueños Maravillosos” y “Mundos Fabulosos” y así empecé a colaborar en ambas revistas, escribiendo historias para otros dibujantes y dibujando algunas también. Me mantuve escribiendo para Rocket y dibujando algunas cosas también, pero la mayor parte de mi producción se centró en las revistas de Curro. Al respecto, guardo el mejor de los recuerdos como personas y mentores de estos dos dibujantes.

E: ¿Qué dibujantes fueron tus preferidos en los años 60?

G.G.: Mis dibujantes preferidos fueron los americanos, entre los que puedo nombrar a Harold Foster, Dan Barry, Stan Drake y John Cullen Murphy. Mención especial para Frank Robbins (Johnny Hazzard), por la extraordinaria combinación de dibujo y guión en las historietas de acción. Insuperable. Entre los latinos me gustaba Hugo Pratt, Breccia, José Luis Salinas. De los chilenos: Mario Igor, Abel Romero, José Orellana, Juan Francisco Jara, René Poblete (adelantado a su época), Máximo Carvajal (gran combinación dibujo-guión) y también Julio Berríos, Guillermo Varas y Lincoln Fuentes.

E: ¿Qué recuerdas de la guionista Isabel de Hagel, de Rocket, y Eva de la Maza, de Robot?

G.G.: A Isabel de Hagel no la conocí personalmente. Como yo estudiaba, iba poco a Zig-Zag, por lo que no coincidí con ella en las oficinas de la empresa. Ignoro si ese era su nombre o si era un alias.

Creo que Eva de la Maza era la esposa de Agustín (Cucho Cardemil), director de Robot. Ignoro si en realidad escribía guiones. Puede que en realidad esos guiones los haya hecho Cardemil, que era un fanático de la ciencia-ficción. Guardo un gran recuerdo de Cucho, también muy amigo de mi hermano Guillermo.

E: ¿Que pasó con Guillermo Gabler.?

G.G.: Guillermo Gabler, solo escribió historias en colaboración conmigo, lo que en una lástima porque creo que tenía mucho que aportar. A fines de los sesenta sus actividades extra profesionales se orientaron a l música y desde entonces ha sido un destacado músico de jazz. Actualmente está retirado y convalece de una operación.

E: ¿Qué recuerdas de "Rocket" y "Robot” y tu participación en ellas? Fundamentalmente, me gustaría que te refirieras a la serie “Olsen y Antonelli”, que tenía dibujos de Mario Igor y Samuel Gana?

G.G.: En Rocket y Robot mi participación fue básicamente como guionista, aportando historias de corte sociológico que era el estilo que me gustaba más. Nunca hice algo al estilo de los llamados “cowboys espaciales”, donde el Colt 45 era reemplazado por la pistola de rayos, como lo que hacía Cristian Pardow por ejemplo. Creo que de Rocket se editaron unos 20 números y otros tantos de Robot. Las revistas desaparecieron por falta de ventas ya que la ciencia-ficción no despertaba mucho interés en los lectores chilenos.

E: ¿Me interesa saber quiénes se escondían tras los seudónimos Al Vent, E. Dazid o Nemrod?

G.G.: No tengo idea quienes eran esas personas, por las razones explicadas anteriormente. Hasta el año 1967, mi participación de Zig-Zag era la de un colaborador flotante. Esto por mis estudios universitarios. A partir de 1968, empecé a trabajar full-time en el rubro.

E: Otras grandes revistas, olvidadas o no conocidas actualmente, son "Sueños Maravillosos" y "Mundos Fabulosos", donde creaste “El Mago”. ¿Quiénes eran los principales autores que recuerdas, como Gilberto Ulzurrún o Omar Ramírez?

G.G.: En “Mundos Fabulosos” y “Sueños Maravillosos” colaboran casi todos los dibujantes de Zig-Zag, entre ellos Jara, Cárdenas, Igor, Romero, Araneda, etc., y varios guionistas también, como Zamorano, Arenas y otros que no recuerdo.

El mago fue creado a petición de Ulzurrún, que me pidió una historia que tuviera mucha fantasía. Como acababa de leer los cuatro tomos de las “Mil y Una Noches”, se me ocurrió el personaje.

Omar Ramírez era un periodista de la revista Ecran, que colaboraba también con guiones para historietas.

E: ¿Cómo fue tu participación en "Jungla" y la evolución del personaje “Elundí”?

G.G.: Mi participación en Jungla fue mínima. A pedido de la administración, hice algunos guiones para Mawa, en un momento en que Juan Marino pasaba por una sequía creativa (o no quería entregar más guiones por alguna razón que desconozco). Una vez que aparecieron mis guiones y dado que habían logrado buena aceptación, mi buen amigo y gran guionista Juan Marino, normalizó su producción.

No participé en la creación de Elundí.

E: Una gran revista de espionaje fue "007, James Bond". ¿Cómo fue su creación y término?

G.G.: Fui encargado por la Directora del Departamento de Historietas, para desarrollar la revista. La razón era muy simple. A ese momento no habían aparecido en el mercado todas las novelas de Ian Fleming en castellano. Como yo sabía inglés, podía traducir los originales sin problemas. Además, Elisa Serrano confiaba en mí como una persona con criterio moderno, lo que era necesario para reflejar las tendencias del momento en el mundo de James Bond. Esto es, las tenidas, los automóviles, etc.

Originalmente, iba a dibujar yo el primer episodio, pero tuve problemas con la cara de Sean Connery, así que se le encargó a mi gran amigo Hernán Jirón el primer número. A contar de los primeros diez números empecé a dibujar una historieta al mes (no podía hacer más) y a escribir prácticamente todos los guiones basados en las novelas y todos los guiones originales.

A los guiones les di la misma característica que las películas. Una introducción sin título, a modo de presentación de la historia.

La revista fue muy exitosa en ventas y tengo entendido que era superada sólo por “Tío Rico”, por lo que concentré mi máximo esfuerzo en ella.

Su término fue un tanto triste. Al ser intervenida Zig-Zag, luego del triunfo de Allende, se consideró que James Bond era representante del fascismo mundial, por lo que, de la noche a la mañana, se terminó su edición. Este no sería el único error que se cometería en Quimantú.

E: Otra gran revista fue Ruta 44. ¿Qué recuerdas de ella?.

G.G.: Ruta 44 fue creada por Hernán Herrera, Subdirector de Historietas, a partir de un personaje (Jimmy Tornado Salas) que era dibujado por alguien con un estilo muy similar a Breccia (o el mismo Breccia a media máquina). Por alguna razón, la historieta dejó de llegar desde Argentina y la tomó Hernán Jirón en dibujo y, finalmente yo, en guiones y dibujos. No creo que haya tenido gran venta, pues el tema era algo árido. Me sirvió para aprender a dibujar coches de carrera, para lo que tuve que empezar a invertir en revistas del género, como Road & Track y otras.

E: En la revista “Far West”, apareces en la serie “Ray Hunter”, que creo fue una creación colectiva.

G.G.: Ray Hunter “El Sheriff de los Milagros” fue mi primer encargo después de terminarse Mundos Fabulosos y Sueños Maravillosos.

Los guiones, malísimos, eran escritos por un boliviano que se había quedado en la prehistoria del guión de historieta. Frases típicas eran algo así como: “...Muerto Soy!... Ese hombre escondido tras las rocas me ha disparado con su arma!...”. Es decir, un completo tratado de cómo no se debe escribir un guión de historieta.

Tuve el gran alivio de dibujar el último episodio, con la boda del Sheriff.

E: En la misma “Far West”, el guionista Héctor Germán Oesterheld crea “Ronnie Lea, el Muertero”, que continuaste. ¿Qué recuerdas del famoso autor argentino y de la serie?

G.G.: Siempre fui un gran admirador de Oesterheld y era asiduo comprador de “Hora Cero”. No tuve el agrado de conocerlo personalmente, pero creo que ha sido el mejor guionista latino y creo que uno de los mejores del mundo. El primer episodio de Ronnie Lea, el “Muertero” fue dibujado por Breccia, pero, aparentemente, no se llegó a acuerdo con él para proseguir, por lo que me endosaron el “cacho” a mí. Hasta ese momento, por mi carácter de dibujante novel, no tenía el peso para decir que no. Hice lo mejor que pude en un género que nunca me gustó.

E: En “Far West” creaste Fly Berty, el cazador fugitivo, obviamente inspirada en la serie de Televisión El Fugitivo.

G.G.: Yo no creé “El Fugitivo”. El responsable fue Zamorano, el mismo guionista de El Intocable. Tengo entendido que Gustavo Arenas también hizo algunos guiones. Yo también escribí algunas historias y dibujé otras tantas, antes de enfrascarme en 007.

E: ¿Qué pasó al fin de Zig-Zag y su transformación en Quimantú ¿Cómo fue tu salida?

G.G.: Como he dicho, al asumir Allende, Zig-Zag fue intervenida y se transformó en Quimantú. Ello me produjo una gran frustración, pues yo ya estaba trabajando en el proyecto de “Mapuchín”, revista infantil cuyo objeto era competir con “Mampato” y de la cual yo sería el director, incluso, con participación en las ventas. Pero lo que más me interesaba, aparte de la cuestión económica, era que por primera vez yo iba a decidir todo con respecto a una publicación. Si bien es cierto que en 007 yo era el hombre orquesta, la revista era limitada en su contenido. “Mapuchín” era un proyecto bastante más ambicioso.

Si bien yo no participaba en la política (en la universidad nunca lo hice tampoco), era bien conocida mi postura. Yo era simpatizante alessandrista. El ambiente se tornó bastante enrarecido y si bien es cierto, contaba con la confianza de Patricio García, el encargado del Área de Historietas, la orientación que se le quería dar a los guiones no era precisamente la que yo acostumbraba, más de acuerdo con la tradición americana del cómic. La empresa se estaba llenando, además, de gente de dudoso talento artístico y de algunos extranjeros (uruguayos) cuyos objetivos no eran del todo artísticos. Así es que decidí dar un paso a un lado y renuncié, para trabajar en el campo industrial.

Fue así como ingresé a la Sociedad Química y Minera de Chile, específicamente a la División de Desarrollo. Era el año 1971, en la misma empresa, llegaría a ser jefe de la División de Estudios, antes de retirarme en 1976, para asumir otras responsabilidades en el área privada.

Como dato curioso, a mediados de 1972, me llamó Patricio García para que me hiciera cargo de la revista “Cabro Chico” que venía en picada, después de haber batido récords de ventas. A los “responsables” de ella, se les había pasado la mano con los contenidos y nadie quería envenenar a sus hijos con la basura ideológica que rebalsaba dicha publicación. Una oportunidad más, desperdiciada por gente que anteponía los intereses del partido a los más puros y elementales de toda la población.

Por supuesto que rechacé el generoso ofrecimiento de Patricio, convencido que la empresa no iba a aceptar la “poda” que un opositor al régimen tendría que realizar para enderezar rumbos. El destino final de la publicación me dio la razón.

E: ¿Qué hizo durante esos años?

G.G.: Dejando Quimantú, recibí un ofrecimiento de una editorial argentina para realizar una serie de adaptaciones de novelas famosas a la historieta. Eran revistas de 180 páginas (tamaño medio, dos o tres cuadros por página), en blanco y negro. Paralelamente a mi trabajo en Soquimich, empecé a desarrollar la serie. Dado el volumen del trabajo hice algunos sólo al lápiz y la tinta la realizó mi buen amigo y excelente ilustrador Pepe Orellana. Dentro de los títulos adaptado recuerdo: La Torre de Nesle, Los Tres Mosqueteros, El Retrato de Dorian Gray, Ivanhoe, Las Mil y Una Noches (2 tomos) e Historias de Edgar Allan Poe.

E: Una parte no muy conocida es tu participación en revistas picarescas. Yo creo conocer tu trabajo en revista Cosquillas, con la serie “Bikini Cat”, una sexy espía ¿ Es tuya o estoy equivocado?

G.G.: Tampoco participe en Cosquillas ni en ninguna revista de ese tipo. En ese tiempo yo no hacía dibujo cómico, aunque estaba ensayando.

E: Sé que realizaste mucho trabajo publicitario, junto a Abel Romero, pero además, durante 1974-75 salieron dos revistas propias, como son “Killer” y “Mash”. Me gustaría me contaras de ellas y de quiénes participaron.

G.G.: Terminada la serie para Argentina, empecé en sociedad con Vincenzo Cascino la revista “Killer”, que era una continuación de 007, pero con el rostro de Charles Bronson. La revista tenía buena venta, pero la caótica situación económica del país hacía que el costo de impresión del número siguiente fuera superior a lo recaudado por la venta del anterior. Como toda alza de precio debía ir íntegramente a los bolsillos de los suplementeros (en un convenio adoptado para alzas anuales y no número a número como era la situación) nos vimos con una revista exitosa en volumen de venta pero que no dejaba utilidades. Por eso decidimos terminarla. Los pocos números de devolución (la tirada era de 35.000) fueron vendidos íntegramente en Argentina. Actualmente, los números existentes de Killer son escasos. En Killer también colaboró conmigo Pepe Orellana, pasando tinta en algunos números.

El proyecto Mash lo realicé durante 1975, mientras estaba en Soquimich. Yo era un gran admirador y comprador compulsivo de la revista americana Mad y pensé que el mercado chileno podría aceptar una publicación similar. Desgraciadamente, no tenía ya a mi socio de Killer, por lo que no contaba con un sistema de distribución adecuado, por lo que tuve que contratar la distribución con una filial de la ex Zig-Zag. La tarea que realizó ésta fue desastrosa. El primer número no apareció ni en el diez por ciento de los kioscos de Santiago y la situación no mejoró en los próximos números. Para colmo y debido a un “malentendido”, la devolución que ya estaba vendida en su totalidad a Argentina fue “picada” por la distribuidora, que me liquidó las revistas a precio de papel de deshecho.

Me quedó claro que, en ese momento, la publicación de revistas independientes en Chile estaba destinada al fracaso. Siempre he pensado que hubo un manejo torcido del asunto.

En esa revista colaboraron conmigo Abel Romero y Nelson Soto, principalmente. Yo dibujé con mi nombre verdadero y con el seudónimo de Gus (Gustavo es mi segundo nombre). Todos los guiones, excepto algunas pequeñas colaboraciones, fueron de mi autoría. Ello me produjo un tremendo estrés, pues había ido tomando más responsabilidades en Soquimich y ya no podía desarrollar ambas actividades.

E: ¿Qué pasó con una revista como Mapuchín y Pailahuan? Lo pregunto porque fue muy anunciada y no salió.

Con el mismo socio (Cascino) yo estaba preparando la edición de “Mapuchín”. Esta historieta que narraba las aventuras de dos indígenas en tiempos de la conquista española, estaba inspirada en Asterix y Obelix, personajes que había conocido a través de “Pilote”. Creo que hubiera sido un éxito. Los guiones de corte humorístico son, a mi juicio, la más logrado que he hecho y los extraordinarios dibujos de Nelson Soto le daban más realce a la historia.

Las mismas razones que impidieron la continuación de Killer, sellaron la suerte de “Mapuchín”. Dos números quedaron preparados casi en su totalidad. Luis Cerna no participó en su confección.

E: Tú realizaste “Los cuatro de la Alborada”, estupenda serie de aventuras para Mampato ¿Fue a través de Producciones de FMB Ltda o en forma independiente. Hiciste algo más para esa revista?

G.G.: Poco después empecé a colaborar con Mampato para la que creé la serie “Los 4 de la Alborada”, mi primera historieta chilena. Junto a esta hice otras historietas cortas, entre ellas la historia de la Kon Tiki. Todo esto fue realizado en forma independiente.

E: ¿Qué actividades has realizado desde entonces?

G.G.: En 1976 asumí la Gerencia General de SGM, una gran fundición particular con más de 400 empleados. En es momento Themo Lobos me contactó para que realizara algunas historietas para la Fleetway de Inglaterra. Recuerdo haber hecho unas tres o cuatro (de guerra principalmente), pero mis nuevas responsabilidades me copaban casi enteramente mi tiempo. Por primera vez empecé a sufrir con los plazos de entrega y en un par de oportunidades me retrasé. Decidí entonces “colgar los pinceles”.

Estaba además bastante saturado por largos años de trasnochadas haciendo dos “pegas” y por la gran cantidad producida. Por mucho tiempo yo fui una especie de “comodín” en Zig-Zag: Falta una historieta de cuatro páginas para cerrar un número. ¿Quién la puede hacer? Gabler. Total, él escribe, dibuja, colorea y hace letras. Mañana puede estar lista. Fulano no llegó con la portada para Ruta 44 que se necesita esta tarde. Llamen a Gabler. Es super rápido. Necesitamos urgente un guión para Zorro. Gabler. Etc. Etc. Y yo no sabía decir que no, como ya lo expliqué.

Eso me daba ciertos privilegios, debo reconocer. Por ejemplo, siempre había un guión esperando por mí (normalmente escrito por mí también) de tal manera que terminado un trabajo, empezaba inmediatamente con otro.

Mis últimos trabajos fueron los realizados para Fleetway. Luego de eso no ha vuelto a dibujar profesionalmente. Ocasionalmente, tomo un lápiz para comprobar que la “mano” todavía está ahí. Pero debo reconocer que el estilo de dibujo actual es absolutamente distinto a lo que yo sé hacer.

En 1979 me hice cargo de la Gerencia de Producciones de TVN, hasta 1981, en que asumí la Dirección de la Radio Aurora, para luego volver a cargos gerenciales en diversas industrias.

Desde 1998 estoy dedicado a escribir, habiendo vendido una teleserie completa (comedia) a Megavisión, la cual no fue producida por el colapso del Area Dramática de la estación. Paralelamente, he estado escribiendo cine. A la fecha, tengo escritos cinco guiones y estoy abocado a la tarea de colocarlos en del difícil mercado norteamericano.

Agradezco a Germán Gabler su aporte en las historietas realizadas y la actual contribución al conocimiento de la historia de la historieta chilena. Me despido hasta una próxima ocasión.
Imagen 1
Germán Gabler

Imagen 2
El Mago

Imagen 3
Jimmy Tornado

Imagen 4
Historia de Juan Manuel Fangio

Imagen 5
James Bond

Imagen 6
James Bond

Imagen 7
James Bond

Imagen 8
Portada Killer Nro 1

Imagen 9
Killer: Página Interior

Imagen 10
Anuncio revista Mapuchín y Pailahuan

Imagen 11
Portada revista Mash

Imagen 12
Mizumba

Imagen 13
Los 4 de la Alborada

Imagen 14
La Tumba de Hielo

Imagen 15
Equipo de ZigZag a Fines de los 60s

Copyright © 2000-2005 Ergocomics, Santiago de Chile
Ninguna parte de este sitio web puede ser reproducida, transmitida o almacenada, sea por procedimientos
mecánicos, digitales, ópticos o químicos, sin permiso de los autores excepto citas en revistas, diarios o libros,
siempre que se mencione la procedencia de las mismas.