El año pasado, cuando entrevistamos al dibujante Manuel Cárdenas (ver sección Perfiles) obtuvimos el teléfono de otro gran artista de la época de Zig Zag, don Santiago Peñailillo. Con él hablamos en diversas ocasiones y lo conocimos personalmente durante la semana de la historieta, organizada por Ergocomics en noviembre del 2003. En esa ocasión, Santiago Peñailillo fue homenajeado por ser uno de los dibujantes emblemáticos de El Siniestro Dr. Mortis, en cuyo desarrollo, su trabajo ocupa un lugar destacado. Decidimos visitarlo y junto a él pasar revista a una buena parte de nuestra historia comiquera. La conversación nos llevó desde los prolíficos años ´70 hasta los nuevos proyectos editoriales a los que este gran dibujante se aboca por estos días. Cuando llegamos hasta su domicilio en la comuna de La Florida, nos recibió cordialmente en la tranquilidad de su gran estudio de trabajo, soportó estoicamente nuestro acoso y hasta se dio tiempo de firmarnos algunos ejemplares de su trabajo. Lo que viene a continuación es sólo parte de la larga conversa que esa tarde tuvo lugar entre Ergocomics y Santiago Peñailillo.
Ergocomics: ¿Donde naciste y cuales fueron tus primeros estudios?
Santiago Peñailillo: Nací en Cauquenes, en la Séptima Región, Provincia de Maule, el 19 de julio de 1944. Mis estudios primarios y secundarios los realicé en Cauquenes y después me fui la Escuela Normal de Chillán, de donde egresé como profesor primario y ejercí por tres años. Después de eso me vine Santiago en 1969. Luego estudié un corto tiempo, en 1969, en la Facultad de Bellas Artes de Santiago.
E: Cuéntanos algo de su familia.
S.P.: Me casé en 1967 con Carmen Lechuga González, originaria de San Javier y tengo dos hijos, Carmen Pilar y Gustavo Adolfo,
E: ¿Cuáles fueron tus primeros trabajos en la historieta?
S.P.: Mi primera historieta fue una tira de tres viñetas con continuará que se publicó en el diario La Discusión de Chillán, a principios de 1969. Era una aventura espacial, cuyo nombre no recuerdo. Después el dueño del diario, que le gustaba mucho el tema policial, me encargo que hiciera como comic "Los asesinatos más famosos de Chile". Hicimos los casos clásicos como el de las cajitas de agua, el crimen de la embajada alemana y otros, pero nunca se publicaron, porque cuando se buscó avisaje, a ningún comerciante pareció gustarle la idea.
E: ¿En esa época era viable dedicarse a dibujar?
S.P.: Bueno, eso era un riesgo que había que correr. En las mañanas trabajaba de profesor en el paradero 29 de Vicuña Mackenna. Por las tardes venía corriendo a la Universidad ya estaba empezando a dibujar. Tenía tres cosas , entonces el día lo pasaba súper apretado. Hasta que llegó el momento de decidir. No podía seguir haciendo tres cosas. Descarté la universidad y después cuando empecé a recibir el sueldo de dibujante, empecé a compararlo con lo que ganaba como profesor. Estaba recién casado con una hija y me dije ¿Me quedó de profesor o me dedico a dibujar? Lo que más me gustaba era dibujar así que pedí 5 meses de permiso sin goce de sueldo. Finalmente acordé una renuncia bien diplomática y me dediqué a dibujar
E: ¿Cómo llegaste a Editorial Zigzag?
S.P.: A mediados de 1969, cuando me vine a Santiago empecé a ir a Zigzag y me pusieron en contacto con Mario Igor, yo no lo conocía ni de nombre. La Sra. Elisa que era la directora me presentó a Mario. Él vio la carpeta que andaba trayendo y dijo "Están buenos tus monos". Ella le preguntó: ¿Pero que tan buenos están?. "Están para publicar" respondió él. Él me dio su visto bueno y me consiguió el primer guión, porque la directora no me quería dar pega. Mario obligó al secretario, Correa creo que se llamaba, a pasarme un guión. "Bajo responsabilidad mía. Yo respondo" le dijo. Era el primer guión de Mortis que hice por ahí por Julio, agosto de 1969: "Los Simios del Dr. Mortis" (El Siniestro Dr. Mortis Nº 53) (1)
Pero la primera historieta que hice fueron 12 páginas de el "Zorro", que era más fácil de dibujar, más livianito. No importaba tanto como Mortis. No recuerdo el nombre de esa historia y nunca la he podido encontrar.
E: ¿Qué influencias artísticas tenias?
S.P.: No, nunca tuve grandes maestros que me deslumbraran. Más que dibujar, a mí me gustaba leer.
E: ¿Con quienes trabajabas en ese tiempo?
S.P.: En ese tiempo había una plana estable y andaban por ahí varios que querían ser dibujantes. Para poder meterse, ellos ayudaban a Mario Igor a hacer monos, a repasar la línea. Estaban el chico Soto (Nelson Soto), Oscar Vega, Hernán Jirón, Germán Gabler. Las cabezas, los dos capos en calidad eran Mario Igor y Abel Romero. Había otros que tenían más personalidad que ellos dos y también se imponían como Roberto Tapia y Guillermo Varas. Los guionistas de esos años eran José Zamorano, Juan Bley, Ventura Marín, Gustavo Arenas, Juan Marino. Hubo dos guionistas que me gustaban mucho en la época de la UP, Leandro Urbina y otro que no recuerdo. Iban a ser muy buenos guionistas. Se terminaron las historietas y ambos desaparecieron. Jamás supe más de ellos.
E: ¿Cómo fue el trabajo en la revista del Dr. Mortis?
S.P.: Cuando se terminó Mortis en Zigzag y pasó a Quimantú, me hice muy amigo de Juan Marino, seguramente fui uno de los pocos que él invitaba a su casa. Cuando él salió de Quimantú se quedó sin dibujantes. Él me llamó y me preguntó si quería seguir trabajando con él. Por supuesto, le dije yo y dibujé mucho en la etapa independiente de Mortis y después en Dilapsa. Luego empezaron a dibujar artistas como Manuel Cárdenas, Manuel Rojas, Manuel Ahumada, Juan Francisco Jara, Darío Henríquez, Enrique Videla, Avelino García, Ernesto López, Sergio López.
Don Juan siempre seguía haciendo los guiones y usaba a veces el nombre de su esposa Eva Martinic como pseudónimo. En la segunda época de Mortis empiezan a aparecer unas historias cortas de Ovnis y parece que él los escribía usando el pseudónimo de Elena de Wistuba. Creo que era así porque todos los guiones que yo hice, incluyendo los de OVNI, siempre me los entregaba don Juan en su casa de Salvador.
LA UP Y EL PERIODO QUIMANTÚ
E: ¿Cómo fue el término de Zig Zag y el nacimiento de Quimantú?
S.P.: No me gustó que se politizara la historieta. Fui absolutamente contrario a eso y por eso me despidieron. Yo empecé apoyando todo, anduve gritando en las calles, cuando se estatizó la empresa también. Y empecé a hacer de líder. Un día me llamó Patricio García, Director del departamento de Historietas, para pedirme un favor. Quería que le pidiera a los dibujantes que renunciaran al reajuste. Por qué me pides un sacrificio a mí y ustedes no hacen ninguno, le dije. No me quiso decir cuanto ganaba él, pero yo sabía. Cuando se estatizó la empresa eran 800 personas, en ese momento éramos más de mil. SI falta plata, le dije, es porque ha llegado demasiada gente que no hace nada. Y esa era la verdad. Se le daba trabajo a gente del gobierno que se daba vueltas todo el día con muy buenos sueldos. No es justo que nos pidas eso, sobre todo a nosotros, que somos el pilar del departamento de historietas. Le dije que no era justo y que no lo iba a hacer. Después siguió llegando gente y alcanzamos a ser 3900 personas. En todas las reuniones que iba, yo alegaba. Después nos choriamos y escribimos una carta puntuda al presidente Allende y se la mandamos con alguien que conocía al portero de la moneda, por ahí todavía la tengo. A la reacción en Quimantú fue fuertísima. García se enojó y putas que nos trató mal. Y gracias a eso conseguimos contratos para algunos dibujantes, pero nosotros quedamos marcados. Nosotros estábamos defiendo la pega. La cosa se había politizado mucho. Tú hacías un guión y gente como Mario Salazar, actual agregado cultural en Suecia los corregía. También vi algunas veces a Antonio Skármeta, Ariel Dorfman, Saúl Schkolnik. Esto pasaba en todas las revistas y de repente la gente común se dio cuenta de esto y dejaron de comprar las historietas en un alto porcentaje. Había poca pega y en una reunión alguien planteó una solución: Todos los que no participaban en algún partido político debían irse. Un jefe no encontró eso correcto. "Lo correcto- dijo- es que se queden los que son mejores". Se pidió que cada dibujante presentara una carpeta de trabajo y se formó una comisión con Alberto Vivanco, el gerente y alguien más. Esa comisión determinaría quiénes se iban y quienes se quedaban. Yo quedé entre los ocho dibujantes escogidos para quedarse de un total de veintitantos. Nos quedamos Abel Romero, Mario Igor, Juan Francisco Jara, Manuel Cárdenas, Máximo Carvajal, dos más que no recuerdo y yo. Cuando supieron que yo estaba en el grupo, los partidos se empezaron a mover y a asegurar a su gente. Entendí que era cosa de tiempo, y ahí empecé a trabajar paralelamente con don Juan Marino en Mortis.
E: ¿En qué otras revistas de Quimantú trabajaste? Nosotros recordamos claramente tu paso por Infinito y Dimensión Cero.
S.P.: Luego del cierre de Mortis, donde dibujé parte de la sección de OVNI, participé en la revista Jungla y en Intocable. Hice un episodio solo y después uno con Ernesto López. No recuerdo quién hizo el lápiz, ni quién hizo la tinta. Fue una cosa así entre los dos.
En la revista Infinito hice la serie Eos Errante, una idea original de Abel Romero, que después continuó Máximo Carvajal. Era sobre una estación espacial, con una telépata Mapuche, entre otras cosas. En Dimensión Cero hice muchas historias, como Aventura Espacial o Extraña Aventura.
E: Te retiraste de Quimantú el año 1972. ¿Qué pasó después?
S.P.: Trabajé con don Juan Marino en Mortis e inventamos para Pincel una montonera de personajes. Nos pagaron por toda esa pega, pero nunca se publicaron. Mientras dibujaba con Don Juan me empecé a meter en Mampato en la época de Eduardo Armstrong. Él era una gran persona y un ilustrador brillante. Después de la muerte de Armstrong continué trabajando con Isabel Allende. En esos años ella no se ufanaba de su parentesco con Salvador Allende. Después estuvo Lukas y luego la Cecilia Eyzaguirre y antes, Vittorio Di Girolamo, con quien no me llevé muy bien. Ahí se terminó Mampato me parece.
En Mampato pagaban muy bien. Ahí hice varias series propias, con guión y dibujo mío como "Martin y Diana". Eran dos hermanos que vivian en una estación espacial y otra fue una serie de la selva, llamada "Kouma, La Reina Blanca" con guiones de José Zamorano. También hice la adaptación de la historia medieval "Amadís de Gaula". Esta serie la hice a a petición del poeta Miguel Arreche, que trabajaba en la revista. Dibujé a un detective de nombre Blackwel, que era una página en la que el lector tenía que descubrir al culpable. A veces usaba guiones de José Zamorano.
E: En 1974 Quimantú pasa a llamarse Editorial Gabriela Mistral. Tú participas en revistas como Intocable, Far West, Jungla, El Manque.
S.P.: Sí. Después del 11 de septiembre del 73 se hizo un intento por seguir con el departamento de Historietas. Don Diego barros Ortiz, que había sido Comandante en jefe de la Fuerza Áerea, quedó a cargo. Pero pese a su buena voluntad y respeto, no tenía la menor idea de historietas. No se metía, no daba órdenes, lo único que quería era volver a repetir lo que había sido Zigzag, pero los tiempos ya habían cambiado. Entonces llamaron a un grupito de personas: Mario Igor, Hildegardo Igor, Juan Francisco, no recuerdo si estaba Romero y me llamaron a mí. Después de unos problemas decidí no ir más. Alcancé a hacer el Intocable y El Manque, un bandolero justiciero de fines del silo XIX. El personaje y el ambiente eran muy buenos. Seguramente hice algo en Far West, pero no lo recuerdo (2) Salí del diario cuando llego a fines de los 70 Vittorio di Girolamo con un grupo de dibujantes y un gran proyecto para el diario. El proyecto era bueno, entre ellos un suplemento de historietas, pero cobraron muy caro y existieron irregularidades que Copesa termino por detectar y decidió después de unos años terminarlo. Prácticamente no trabaja con dibujantes desde esa época.
ICARITO, LOS ’80 Y LO NUEVO DE MAKABRO
E: Desde década del 70 trabajas mucho en La Tercera. Recordamos tus historias en Icarito y otros suplementos.
S.P.: Sí, un día de 1975 fui a hablar con el Director de Las Últimas Noticias, Don Fernando Díaz. Yo andaba con una serie de la Historia de Chile, él la vio y le gustó harto. Me voy un mes a China, me dijo, pero cuando vuelva, empezamos a trabajar. Pero eso era un mes después y cuando venía de vuelta pasé por Vicuña Mackenna y me bajé en La Tercera. El portero y me mandó a hablar con Cecilia Jacobson. Ella me pidió mis trabajos para mostrárselos al director y cuando volvió , me lo compraron altiro y además me dijo que querían que siguiera trabajando con ellos. En ese tiempo, Mampato era el medio que mejor pagaba y yo le pedí a la Tercera un sueldo mayor que el de Mampato y me dijeron... ningún problema (risas) Y ahí empecé. Tenía la ventaja, como profesor, de tener el asunto de las unidades escolares fresquitas todavía sabía lo que necesitaban. Con una coordinadora pedagógica y con la Cecilia empezamos a caminar como por un tubo. Una de las primeras cosas que hice en Icarito eran la portada, las páginas centrales y la contraportada. Una de las primeras cosas que hice fue una Historia de Chile que iba en la tapa 4 y alcanzamos a llegar hasta el 1800. Yo mismo escribía los guiones.
E: Llegamos a los años 80. ¿Qué haces en esa época?
S.P.: Yo salí de Icarito en el 80 y justo coincidió con la llegada de un equipo liderado por de Don Vittorio Di Girolamo que llegó a rediseñar los suplementos del diario. Llegó con Oscar Vega, Temo Lobos, Julio Berrios, Mario Igor, Máximo Carvajal y Nelson Soto. Con ellos hizo el suplemento de historietas. Después yo me dediqué un tiempo a la publicidad y a trabajar para Artecrom, de Servio Valdés, en álbumes de láminas como el de Arturo Prat, La Guerra del Pacífico, Historia de Chile. Era dibujante y coordinador, un trabajo bien pagado. Trabajé con Mario Igor, Manuel Cárdenas, Julio Berrios y Themo Lobos. En 1983 me empezaron a llamar de Copesa, editora de La Tercera, para que volviera con ellos. Yo no quería, porque que me iba muy bien, pero comencé a sacar cuentas de que mis hijos iban a comenzar la universidad y volví con contrato de trabajo, por la seguridad económica que eso representaba. Sin mebargo, mantuve un tiempo la publicidad, pero el exceso de trabajo me hizo dejarla. Al mismo tiempo cerró Artecrom, y me quedé en La Tercera trabajando en suplementos como Icarito, De Mujer a Mujer, Agro, En Su Casa, etc.
Pasé 18 años trabajando ahí, hasta que me despidieron el 2002, por edad y costos. En esos años creé el primer logo del diario La Cuarta, hice ilustraciones en los libros leyendas y novelas juveniles que regalaba el diario.
E: A principios de los 90 apareces ligado a dos actividades. Una fue la historieta de Martín y Diana para la revista Pimpín y la otra, el catálogo de dibujantes, promovido por Prochile.
S.P.: Por un favor a Themo Lobos aparecieron mis personajes "Martin y Diana" en la revista Pimpín, que tuvo muy pocos números. Y participé en el catálogo de 1991 que obtuvo buenos resultados en Europa para los autores de historieta, no así para los dibujantes humorísticos. Mario Igor, Máximo Carvajal, Julio Berrios y yo tuvimos aceptación. Themo, junto a un joven dibujante llamado Eduardo Luque y a un ejecutivo de Prochile, se metieron de editores y pedían un porcentaje muy alto para representarnos. Yo lo consideré excesivo, me negué y me retiré. Igor y Cárdenas quisieron seguir, ya que había una buena oferta de Francia, y yo les ofrecí ayuda para hacer una historia de fantasía medieval, pero entre la timidez de Igor y su enfermedad, el proyecto no se concretó nunca.
E: Cuáles son tus nuevos proyectos...
S.P.: Bueno, estoy esperando un mejor momento para lanzar al mercado unas adaptaciones a la historieta de clásicos juveniles, como Robin Hood, Los Hijos del Capitán Grant, Oliver Twist y muchos otros, que tengo dibujados desde hace años. Además tengo un gran proyecto, se trata de una adaptación de El Quijote de la Mancha, ilustrado a todo color. Pero el más inmediato es el de una revista de terror llamada "Makabro", que se editará mensualmente con de 32 páginas en blanco y negro. Acabo de armar mi propia imprenta y espero sacar el primer número de la revista ahora en mayo del 2004. Se distribuirá a través de Copesa, con un valor de $ 1500. Los dibujantes que participan son Máximo Carvajal, Ferocius y yo, con historias cortas, unitarias. Algunos guiones son de Hernán Escobar o de los mismos dibujantes. Tengo listos los primeros números y espero que se venda bien.
Y efectivamente, al finalizar la entrevista, Santiago nos regaló una primicia. Mientras hablábamos, se había terminado de imprimir y armar el primer número de su revista "Makabro". Con el novísimo ejemplar en nuestras manos pudimos comprobar que el sueño de Peñailillo y sus amigos ya era una realidad. Disfruten ustedes de las historias y los dibujos de "Makabro" en un país donde editar revistas de historietas es algo tan raro como estimulante. Desde este vitrina virtual deseamos la mejor de las suertes a este nuevo proyecto editorial. Y a ustedes les aconsejamos adquirir rápidamente su propio ejemplar de "Makabro"en cuanto aparezca, y si el kioskero no la tiene, exíjansela.
Estamos seguros que Santiago Peñailillo se los agradecerá.
NOTAS:
(1) El episodio de Mortis al que se alude se pasea por el género de la ciencia ficción. El guión está firmado por Eva Martinic, pese a ser de autoría de Juan Marino. En Los dibujos de Peñailillo presentan claras influencias del dibujante Alex Raymond.
(2) Santiago Peñailillo realizó, según nuestros datos, al menos una historieta del oeste en la revista Far West N° 193. Se trata de una historia unitaria llamada "Pueblo de cobardes", con un guión muy semejante al del film "A la hora señalada".

Dr. Mortis Nº53

Dr. Mortis.

Infinito Nº22

Dimensión Cero Nº38

El Manque Nº274

Far West Nº193

Icarito.

Martín y Diana.

Kouma, la reina blanca.

Amadís de Gaula.

Enigma Policial.

Enigma Policial.

MaKabro Nº1

MaKabro Nº1.

MaKabro Nº1.