Conocer al guionista francés Pierre Christin fue para mí, en tanto amante del cómic y guionista incipiente, todo un privilegio. Tuve el placer de departir con él en nuestra visita común al hermano país de Bolivia, en el marco del 2° Encuentro Internacional de cómics, organizado por "Viñetas con Altura", y que ocupó varios pisos (y días) de la casa de la cultura, ubicada en pleno centro de la capital Paceña. El currículum de Christin es envidiable, pues ha trabajado con grandes dibujantes como Bilal, Mezieres, Goetzinger, Boucq y Miguelanxo Prado, por citar sólo a algunos, ha escrito libros, cuentos, guiones de cómics, cine, ha sido profesor de la Universidad de Burdeos, periodista, músico y un viajero empedernido. Christin es un hombre lúcido, culto, afable, conversador y, sobre todo, muy atento a todo lo que sucede a su alrededor. Habla y entiende mucho español, pese a los retos que dice haber recibido de su hija poco antes de embarcarse a Latinoamérica, dado que ella sí habla un muy buen español. Todas las mañanas lo he visto levantarse muy temprano, desayunar en el hotel y leer atentamente todos los periódicos y revistas Bolivianos que ha podido, según dice, así puede entender mejor cada realidad de los países que visita.
En medio de las actividades que cada uno de los invitados desarrolla día a día en el festival, así como también de las cenas y bailes que perpetramos noche a noche los más inquietos, logro que podamos sentarnos a conversar tranquilamente, después del cierre de su taller de guión. Se arregla un poco su desgreñada melena y restriega sus ojos antes de comenzar la entrevista. Para evitar que mi incierto francés y su lento, pero efectivo español, nos jueguen malas pasadas, recibimos la gentil ayuda del gran Leonardo Sánchez, uno de los traductores oficiales del evento.
GOSCINNY, PILOTE Y TRES MOSQUETEROS
"Cuando era joven siempre tuve ganas de escribir historias -me dice cuando le pregunto cómo empezó su carrera ya legendaria-, empecé escribiendo pequeños poemas y cuentos. Comencé con mi amigo de juventud, Jean Claude Mezieres que vivía en mi mismo barrio de juventud y después con otro amigo del liceo, Jean Giraud, Moebius. Éramos tres amigos con sueños. Cuando vi cómo dibujaba Jean Giraud decidí que era mejor que yo parara de dibujar. Así que decidí hacer jazz, porque Jean Giraud no era nada dotado para la música. Teníamos entre 16 y 18 años y el primer dinero que gané conduciendo una camioneta para hacer mandados, lo usé junto con Jean Claude Mezieres para realizar un cortometraje. Después nuestros destinos fueron un poco diferentes, Jean Giraud empezó muy rápidamente con la historieta. Yo hice ciencias políticas, literatura y comencé a trabajar como periodista. Mezieres comenzó a trabajar en publicidad. Luego a los 22 ó 23 años, trabajamos para un pequeño periódico que se distribuía gratuitamente en estaciones de servicio. Se distribuían un millón de ejemplares y yo escribía todos los textos con pseudónimos, los artículos científicos, los reportajes todo. Poco a poco Giraud y otros dibujantes me pidieron que les ayudara a escribir historias. Eran jóvenes y muy buenos dibujantes, pero no muy hábiles para contar historias. Después publiqué un libro sobre cine, sobre la función de la crítica cinematográfica. Por ese entonces yo tenía 25 años y me fui a los Estados Unidos y trabajé como profesor universitario. Tenía un seminario sobre surrealismo y otros de ciencias políticas y cine, que era todo lo que me interesaba. Lo que quería era ser un cowboy con Jean Claude Mezieres y trabajar en los ranchos... (risas) muy romántico... a veces montábamos a caballo. Yo recibía muy poco dinero por mi trabajo en la universidad y Jean Claude no tenía mucho trabajo por allá. Escribimos una pequeña historia de 6 páginas, se la enviamos a una persona que no conocíamos, el señor Goscinny y para un periódico que tampoco conocíamos y que se llamaba Pilote. Con el dinero de esta historia compramos el billete de avión para volver a Francia y vimos a Goscinny en la revista Pilote y nos dijo: "si quieren trabajar para nuestro equipo, adelante".
Comencé con historias cortas, de una a tres páginas todas las semanas, porque Pilote era una revista semanal. Escribía los guiones sin conocer a los dibujantes porque había que trabajar muy duro y muy rápidamente".
MAYO DEL ´68
Ergocomics: Tú provienes de una generación muy politizada. ¿Cómo eran esos años?
Pierre Christin: Sí. En Francia era el momento de un cuestionamiento del pensamiento de De Gaulle. Un mundo muy autoritario. Estaba la guerra de Argelia. En la Universidad todo era muy cuadrado, muy compartimentado. Yo leía a Jean Paul Sartre, pero no era comunista, porque pensaba que el Partido Comunista Francés era igual de reaccionario que el general De Gaulle. Eran una especie de pareja. Para el mundo obrero era el partido comunista, para la clase media era De Gaulle. Y todo el movimiento que había iba en contra de esos dos autoritarismos. Por ese entonces leí "Socialismo o Barbarie". Era una crítica al Marxismo soviético, al Socialismo Real. Entre mis 20 y 22 años, lo que me formó en política era estar en contra de la guerra a Argelia y contra el imperio colonialista Francés. Una segunda influencia en los años ´60 es que, cuando llegué a América, estaba el Flower Power y era la misma situación antiautoritaria pero a la americana, con los Hippies, el poder de la música, la repulsión del puritanismo, la revolución sexual, el derecho de las mujeres. Y yo soy el resultado de la mixtura de esas partes norteamericana y francesa.
E: ¿Cómo esa mixtura político social llegó finalmente a la historieta...?
P: Un ejemplo, la primera historieta importante que hice era de ciencia-ficción: "Valerian" con Jean Claude Mezieres. Era mi lado norteamericano, porque en esa época la ciencia ficción norteamericana era magnífica, con autores como Ray Bradbury, Isaac Asimov, etc., que se interesaban en el futuro, en lo nuevo. De mi lado francés casi no había ciencia-ficción escrita, así que podíamos inventar todo lo que queríamos, describir mundos desconocidos y hacer una especie de etnología del cosmos. Elegimos la ciencia-ficción porque había mucha libertad y también porque Goscinny era un buen director en jefe, pero no le gustaba lo que yo escribía, porque pensaba que yo era un tipo demasiado tirado a la izquierda. Pero como él era una persona muy inteligente, dijo: "Está bien Christin, no estoy de acuerdo, pero estoy de acuerdo. Eres libre". Luego sucede algo que es la revolución, que en realidad es una revuelta, en el Mayo del ´68. Toda Francia está en huelga, todos los estudiantes están en las calles, todas las autoridades son cuestionadas. La gran palabra del momento es: Contestatario. Hay un rechazo a la moralidad, a la autoridad, a los militares... y la historieta, la generación que hace historias obviamente está en el interior de todo, y esta historieta empieza a hablar de temas que antes nunca hablaba. Comienzo a trabajar con Jacques Tardi y escribo una historia que sucede en las montañas, donde tengo una casa de campo, y donde se arma una revuelta entre obreros y empresarios norteamericanos: "Rumores sobre el Rouergue". Rouergue es el nombre de las montañas en el centro de Francia. Escribimos esto en 1970 y es un tema ahora muy actual.
POLÍTICA Y FANTASÍA
E: Todo tu trabajo está inevitablemente traspasado por esta veta política.
P: Sí, porque por sobre todo soy alguien que cuenta historias. No soy un teórico político. Todas las historias que cuento debe entenderlas un niño de once, doce años, deben ser humorísticas, deben tener sorpresas. La historieta antes era muy conservadora, y mi generación obviamente escribió mucho en contra de la generación anterior. Donde antes todo eran historias sobre militares, boy scouts, cowboys, las mujeres eran siempre estúpidas... Yo he tratado de contar historias completamente diferentes a todo esto.
E: ¿Sientes una responsabilidad social frente a la escritura? ¿Una ética, una moral?
P: Una moral sí, una responsabilidad... la literatura puede cambiar algo del mundo, pero poco, muy poco. Después encuentro a Bilal, más joven que yo y aquí decidimos hacer historias directamente más políticas. Y como no queremos dar lecciones y decirle a la gente lo que tiene que hacer, mezclamos lo fantástico y lo político.
E: ¿Una especie de fábulas?
P: Sí, sí...
E: Como el "Navío de Piedra"...
P: Exacto. "El Navío de Piedra" es una leyenda moderna. El título general de todos los libros que escribí con Bilal es: "Leyendas de Hoy". Después logré seducir a una mujer de forma muy honorable y profesional, hay muy pocas mujeres que hacen historietas, están Claire Bretecher y Annie Goetzinger con un estilo muy realista. Cuando vi el primer libro de Gotzinger, que hizo ella sola, me dije a mí mismo: "Quiero a esta mujer" (risas)
E: Háblanos de tu trabajo con ella.
P: Mira, con Mezieres hago ciencia Ficción, con otros dibujantes como Bilal hago político fantástico y con otros hago historias sobre música, ecología, muchos temas. Con ella deseamos hacer retratos de mujeres, como novelas. No hay héroes ni heroínas. Cada libro es el retrato de una mujer diferente. El primero que hicimos se llamó "La señorita de la Legión de Honor". La legión de Honor es una escuela para hijas de militares. Hijas de militares pobres, de militares muertos y es tremendamente autoritaria, pero muy buena escuela. El destino de las mujeres que han salido de esta escuela, es por lo general extraordinario. Muchas se han casado con militares y otras se han vuelto revolucionarias. Cuando hacemos las historias sobre esta escuela son, por cierto, un escándalo en Francia, porque nos burlamos de la armada, de los curas...
E: Esos también son mis temas preferidos... (risas) ¿En qué año sucedió esto?
P: Por ahí por el 77 o el 78.
¿SOCIALISMO O BARBARIE?
E: Una de mis historias preferidas es "Las Falanges del Orden Negro". En ella pintas una Europa en donde unos ancianos pelean una lucha añosa en un mundo que no los comprende. ¿Qué te llevó a escribir una historia tan poderosa como esa?
P: La primera razón por la que escribí este libro fue que estaba en España y llegué a un pequeño poblado muy pobre, donde nació Goya, que escribió "Los horrores de la Guerra". Por esos años en Italia, España y Francia hay mucho terrorismo que pretende ser un valor de izquierda. Para mí el terrorismo es un valor fascista. Y con Bilal intentamos reflejar el horror de la guerra contemporánea, donde los actores que piensan tener razón, no saben qué valores están defiendo. Son viejos hombres de brigadas internacionales que admiro mucho y que se van a otro combate donde van a morir todos, menos uno.
E: En "Partida de Caza", también con Bilal, te adelantas a algo que va a suceder poco tiempo después. ¿Cómo fue posible esa prefiguración?
P: Es a causa del libro "Socialismo o Barbarie" del que te hablé hace un rato y que dice: "El verdadero socialismo no funciona en el bloque comunista". Son los aparatos que controlan el sistema, son una nomenclatura que no surge del pueblo. Es un nuevo tipo de dictadura que no es la dictadura sudamericana o española clásica, es una dictadura Marxista que no es una dictadura del proletariado, es la dictadura del partido. Como periodista encuentro mucha gente en Hungría, Rumania, Polonia y soy como ellos. Estoy en contra de la URSS porque considero que oprime a los otros países. Pero al mismo tiempo pienso que este gobierno es débil. Su única fuerza es militar, mató a todos sus intelectuales, económicamente es una catástrofe. El que oprime a otros pueblos, es por lo general más débil que aquellos que oprime. Intelectual y económicamente es débil, pero militarmente no. Con Bilal, nos dimos cuenta de que algo se iba a destruir. Diez años después, sucedió.
E: ¿Es posible construir un nuevo mundo socialista o es tan sólo una utopía absurda?
P: La ciencia-ficción de "Valerian" es una utopía y no dice que se pueda hacer un mundo perfecto, pero dice que el ser humano puede seguir existiendo, puede continuar viajando, puede comprender otras razas, puede construir nuevas cosas. Si quieres, para mí en el mundo moderno hay dos grandes puntos. Uno, la utopía positiva como en Tin Tin. Se puede caminar sobre la luna, y se hizo. La otra, la utopía negativa es que la humanidad se destruye. Y ese es el último libro que hice con Bilal, que es sobre Chernobyl y que se llama "El Sarcófago". Es una utopía negra. Ambas utopías son posibles.
ESCRIBIR ES PARTE DE LA VIDA
E: ¿Podrías contarnos cómo es tu proceso de escritura?
P: Yo escribo en todos lados y de todo. Escribo en los cafés, en los trenes, en el campo. Tengo siempre un bloc de notas donde tomo apuntes. Utilizo mucho mis sueños. Uso documentación. Tengo muchos libros, de todos los temas.
E: ¿Crees que un guionista debe ser culto? ¿Es una condición?
P: Es mejor. Un dibujante no necesariamente. Un dibujante es la mano, un guionista es la cabeza.
E: ¿Comienzas con la idea completa de la historia o vas avanzando a tientas?
P: Hago una fase preparatoria de apuntes, después escribo una sinopsis. Discuto mucho con los dibujantes -cuando escribo una novela discuto conmigo mismo- y cuando está listo, me voy frente a la computadora, pongo música, cierro la puerta, desconecto el teléfono y trato de hacer entre cinco y diez páginas por día.
E: ¿Escribir es un proceso agradable o a veces ha sido algo doloroso?
P: (Pausa) Es parte de la vida. Cuando murió alguien muy importante en mi vida dejé de escribir. Tuve miedo de no ser yo mismo. Escribir es un gran trabajo, es una rutina de todos los días. Hay muchas cosas que he botado a la basura. Tengo muchos libros publicados, unos cien, y otros cien que no lo han sido.
E: Ayer me referías una historia que me gustaría que me contaras otra vez.
P: Oh, sí. Muchos jóvenes franceses tienen una visión romántica de América Latina. Pancho Villa, Ché Guevara. Yo no soy romántico en política. Yo esperaba que Allende lograra esa mezcla de la esperanza revolucionaria con la práctica democrática con elecciones, negociaciones, donde todo fuese posible. Cuando el Ché y otros héroes románticos franceses murieron, fueron cosas trágicas, pero cuando veo a Allende se vuelve un clásico no clásico. Es imposible traspasar en Francia todo lo que pasó en Cuba, pero Allende anunció a Miterrand. La posibilidad de que radicales, socialistas y comunistas colaboraran. Pero Allende fue antes que Miterrand. Chile estaba por delante de Europa y, cuando él murió, yo estaba haciendo mi tesis de doctorado, sólo en la montaña y fue la primera vez que lloré por la muerte de un político. Para mí la revolución soviética se cayó, Europa era muy, muy conservadora y la experiencia chilena fue para mí como una luz débil, pero real.
LA LIBERTAD DE LA HISTORIETA Y LA GLOBALIZACIÓN
E: Foucault habló mucho de la microfísica del poder y hoy tenemos a gente como Baudrillard que habla del simulacro y de una realidad que ha sido suplantada por una otra cosa. Hay muchas formas de entender el caos del mundo ¿Cómo ves tú el futuro, cómo ves el hoy?
P: Me gusta mucho lo que escribe Baudrillard, porque los años ´70, ´80 eran años de combate político frontal. El notable auge del mundo mediático, de la TV, de todas las imágenes hace que, cómo dice Baudrillard, no se sepa con exactitud que es lo real de lo que no lo es. La primera guerra del golfo ¿Fue o no fue? En Francia ¿Hubo una experiencia de izquierda con Miterrand o no? En palabras sí, en hechos... no estoy seguro. Ahora muchos álbumes y libros que he escrito hablan de los media. La relación de la TV, del poder y la comunicación es mi nuevo tema desde hace diez años. Con "El Sarcófago" terminé un periodo. Chernobyl terminó con una época. Hoy es un periodo incierto. Los Estados Unidos es un imperio que nos va a destruir, o es un imperio colosal con pies débiles y la cabeza enferma. No lo sabemos y ellos tampoco. Baudrillard muestra una incertidumbre en el mundo de hoy y creo que es el gran tema actual. También es un tema político, pero no es el mismo que hace 30 o 40 años.
E: ¿Por qué elegiste un medio como la historieta como forma de expresión...
P: Porque me gusta mucho el dibujo, la pintura, las imágenes. La historieta me permite trabajar con grandes artistas y es mágico. Es un medio de expresión pobre que no necesita mucho dinero para realizarse y en Francia hay muy poca censura, económica o política. Encontré mucha libertad en la historieta. Estaba en lo que yo quería.
E: La paradoja es que en Latinoamérica, salvo honrosas excepciones, la intelectualidad y la historieta no se llevan muy bien.
P: En Francia la historieta está en las librerías al lado de grandes autores como Baudrillard o Bourdieu.
E: ¿Ya que mencionaste a Bourdieu ¿Crees que hay alguna esperanza en la lucha contra la globalización?
P: En Francia yo fui uno de los primeros en ser parte del movimiento ATTAC. Y sí, hay que luchar contra la globalización por otra globalización. ¿ATTAC es la respuesta? No estoy seguro. Pero por ahora es una pequeña respuesta. El problema de nuestra época es que sólo hay pequeñas respuestas para algo tan grande como el capitalismo mundial. Todos los días hay millones de dólares que dan vuelta alrededor del mundo y se les ataca con cerbatanas.

Valerian

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