Desde Chillán, Alan Robinson nos cuenta algo mas de su trabajo como dibujante de comics e ilustrador, y de sus recientes éxitos en el mercado europeo. De paso, reflexiona acerca de la relación entre autor, mercados y tendencias.
Ergocomics: ¿De dónde viene la afición al comic?
Alan Robinson: - De muy niño, siempre sentí pasión por los personajes de comic y, principalmente, los superhéroes. Alucinaba con personajes como Supermán, Birdman, Spider-man y muchos otros, que veía, sobre todo, en televisión. Una cosa lleva a la otra y, al querer tener TODO de mis superhéroes y personajes favoritos (incluidos los juguetes, por supuesto), fue que me acerqué al mundo de los comics, cuando pequeño. Recuerdo haber tenido algunos comics de Batman de la editorial mejicana Novaro, algunos de los Pitufos y de Marco, entre otros. Después, con la crisis comiquera que sufrió nuestro país, compraba todo lo que pillaba, aunque no era mucho: Trauko, Asteroide, etc... hasta que un día, en un viaje junto a mi padre, me bajé del auto para comprar revistas en un kiosko. Fue ahí que encontré dos comics que me hicieron saltar: Batman (edición argentina) y La Espada Salvaje de Conan. Después se vino toda la avalancha Perfil, Vid, Zinco, y no paré más...
E: ¿Cómo te conviertes en dibujante de comics?
AR: - Desde chico tuve afición y facilidad para el dibujo. Me lo pasaba dibujando en clases (cosa que más de una vez me trajo problemas). Pero a los catorce años, al redescubrir el comic americano gracias a las ediciones Perfil, fue que me decidí a realizar comics para vivir de eso. Contra viento y marea yo quería ser un dibujante de comics, sin saber siquiera algún método de trabajo ni cuánto se ganaba como dibujante. A mí, lo que me interesaba era dibujar cosas que me gustasen, sobre todo superhéroes o historias fantásticas... ¡y no hay nada mejor que hacer lo que te gusta y que te paguen por eso! Yo creo que lo que más me ayudó fue que nuca perdí el norte. La masificación de Internet jugó un papel importantísimo, pues he podido mostrar mi trabajo y "conocer" a mucha gente dentro del mundillo, que más tarde se transforma en contactos de trabajo y amistades...
E: ¿Cuáles son las influencias que han moldeado tu trabajo? (no me refiero sólo a un dibujante en especial)
AR: - Hay muchas cosas que me influencian a la hora de dibujar. Puede ser que en segundo lugar, dentro de las que más lo hacen, esté el cine. Recuerdo que antes, cuando no trabajaba en esto (cuando no trabajaba), iba mucho más al cine y si veía una película que me alucinaba, llegaba a dibujar algo referente a ella. Obviamente, en primer lugar, mi mayor escuela ha sido mi colección de comics (más pequeña de lo que me gustaría). Cada comic que hay en ella, ha sido debidamente leído y estudiado hasta donde he podido. Hay veces en que me demoro más de un día en leer un comic de 25 páginas, pues me detengo en los detalles que me llaman la atención y me quedo pegado mucho rato admirándolos. Por lo mismo, rara vez sigo una miniserie, porque compro los comics o las novelas gráficas principalmente por su arte. Debido a esto, yo creo que el principal estilo que me ha influenciado es el americano, pues es el que más sigo. Aunque no dejo de disfrutar otros buenos comics, como algunos europeos o japoneses.
E: ¿Cómo ves tu papel de dibujante, al trabajar con un guionista?.
AR: - He tenido la suerte de trabajar con excelentes guionistas que me permiten tomar ciertas libertades creativas a la hora de dibujar, cosa que me ha hecho crecer mucho como artista. Por ahora, encuentro que lo ideal para mí es trabajar con un guionista, pues me centro en lo mío: el arte. ¿Para qué me voy a poner a escribir si no tengo idea de hacerlo? Quizás más tarde, cuando ya tenga unos buenos años en esto, me ponga a crear algo totalmente propio. Pero en este momento, disfruto muchísimo el ilustrar (y muchas veces agregarle mis ideas) a historias que otras personas, muchísimo más capacitadas que yo, crean por mí.
E: ¿Has dibujado tus propios guiones? de ser así, ¿qué diferencias en el proceso dirías que notas, frente a trabajar con un guión ajeno?
AR: - Hace algunos años, cuando dibujaba mis primeros comics, traté de hacer algo completamente nuevo y empecé a dibujar una historia y la iba creando "sobre la marcha". Como pueden adivinar, nunca la terminé, pues era algo totalmente desorganizado, sin un principio claramente definido y, por supuesto, sin un final. Aparte de eso, he participado en la creación de argumentos, que es más que nada la historia en general. Trabajar con guiones ajenos es mucho más fácil para mí como dibujante, pues puedo concentrarme en cada viñeta por separado, para formar un todo que es la página. El cálculo de cada escena está, en gran parte, hecho en el guión, sólo tengo que hacer mi versión de la historia, que es un proceso sumamente entretenido.
E: ¿Podrías contarnos algo de tu proceso frente a un guión?
¿Cómo lo trabajas y lo resuelves en imágenes?
AR: - Lo primero que hago al leerlo es imaginarme automáticamente cada viñeta y definirle los encuadres y puntos de vista. Después lo leo de nuevo y, ya convencido de que el todo será armonioso, paso las páginas al papel (una croquera) en forma de bocetos tan simples que sólo yo entiendo. Después de definir las páginas, me dedico a buscar referentes, proceso tedioso que a veces toma muchísimo tiempo, casi tanto como el dibujo. Luego de hacer los cuadros en el papel final, con lápiz suave boceteo y defino algunos detalles. Después con lápices (en caso de que el entintador sea otro y no yo), o con las tintas, finalizo, retoco y defino los detalles finales.
E: ¿Cuál es para ti el papel de un guión en un comic? ¿Crees que es más importante que el dibujo o viceversa?
AR: - Es un equilibrio perfecto. No habrá un buen comic si el dibujo es excelente y la historia es mala, o viceversa. A la hora de trabajar, pienso que una buena historia me dará la posibilidad de hacer un buen trabajo. Pero como consumidor es otro cuento. La historia pasa a segundo plano para mí, ya que me preocupo más del arte que del argumento al momento de comprar un comic. Además, que es principalmente, un producto visual, por lo que impactará más rápido por la gráfica que por la historia. Pero como digo, debe haber un equilibrio entre ambas partes, así al final será un producto muchísimo más completo.
E: ¿Percibes diferencias en la manera de construir un comic según el lugar de su procedencia? Me explico: ves diferencias entre el guión de un manga y el de un superhéroes? más allá de los géneros que traten, claro.
AR: - No he leído mucho manga, pero en lo poco y nada que he leído, me he fijado que a veces, si bien es eficiente, se abusa muchísimo del dinamismo o de la acción "que sale de la página". Deja poco espacio para los descansos visuales y argumentales, según mi opinión. Diferente es el caso del cómic europeo, que, dado que trabaja en su mayoría el formato novela gráfica (comics de mucho más que 24 páginas) se da el lujo de contar historias de un dinamismo quizás menor que el comic americano o el manga, pero suficiente como para equilibrarlo con los correspondientes descansos narrativos, dando como resultado una obra completa de longitud precisa para que el lector se sienta totalmente satisfecho. Claro que todo esto es mi opinión personal.
E: ¿Cuál es tu relación con el Manga?¿Por qué crees que el manga es un género tan denostado por muchos dibujantes?
AR: - No tengo ningún problema con leer y disfrutar un buen Manga. Aunque no sea mi estilo favorito, existe un montón de obras de este género que considero geniales. Lo que me molesta es esa "fiebre" enfermiza (y pasajera, por cierto) que surgió hace algunos años en Chile y el mundo, que hizo que algunas personas pensaran que se debía leer y dibujar Manga y sólo Manga. Lo positivo es que esta moda hizo que muchos niños y jóvenes se acercaran al Manga y quizás al comic universal y que, por sobre todo, dibujaran mucho. Lo negativo fue que la mayoría de esos jóvenes artistas pensaban que era más importante aprender, por ejemplo, a hacer ojos grandes y cuerpos andróginos que aprender bases sólidas de figura humana y perspectiva, y esto hizo que surgieran muchos representantes de lo que es llamado el "Manga forzado".
E: He visto tu trabajo como ilustrador ¿cómo te enfrentas a la ilustración?
AR: - Lo primero que hago es ver qué es lo que quiero o necesito comunicar. Después, al igual que en el caso de los comics, busco referentes que me ayuden a completar el concepto. Luego de unos cuantos bocetos, hago los lápices del que yo creo comunica mejor la idea, y aplico algunos grises y negros con tinta, aguada y/o plumones al alcohol. Una vez aprobada la imagen en gris, aplico color, la mayoría de las veces color digital.
E: ¿Cuáles dirían que son las diferencias fundamentales entre un comic y una ilustración?
AR: - La principal diferencia, es que, en la mayoría de los casos, la ilustración requiere de más trabajo previo para decidir cómo comunicar de la mejor forma esa idea que queremos dar a conocer. Recordemos que en la ilustración (normalmente) contamos con una sola imagen para mostrar la idea o concepto, mientras que en el cómic nos podemos valer de más recursos, como secuencias, y el mismo texto. El cómic por otra parte, requiere de un buen sentido de narrativa, para no hacer aburrida la lectura.
E: Acabas de publicar en el mercado americano. Cuéntanos cómo fue la experiencia.
AR: - USA desde un principio fue mi norte. Como dije antes, creo que lo que me más me ha ayudado es que he sido constante y paciente con eso. Hace algunos años llegó el momento en que me sentí preparado y empecé a mostrar mi portafolio vía Internet a algunas personas en Norteamérica, principalmente del mundillo independiente (www.digitalwebbing.com). De ahí he hecho muchísimos contactos. Lo primero que publiqué allá fue la historia corta de Lost Squad, en el número 7 de Digital Webbing Presents, después una historia en Prophecy Anthology, y ahora estoy terminando la miniserie de 6 números en formato comic book de Lost Squad, de la que cuatro números ya están publicados. Siento que llevo apenas unos pequeños (aunque importantes) pasos de un gran camino que quiero con todas mis ganas recorrer.
E: ¿Crees que la elección del mercado influye en el desarrollo del estilo del autor?
AR: - En un principio creía que sí, pero lo bueno es que los gringos están abriendo las puertas a variados estilos y temáticas. Por esto, he tenido la oportunidad de desarrollar un estilo propio, sin limitarme al mercado en que estoy participando. Me siento libre de trabajar a mi modo, sin las complicaciones de trabajar como se hacía antes, con el antiguo estilo "americano".
E: ¿Cuáles dirías que son tus temas favoritos?
AR: - Mis temas favoritos son principalmente los de acción y en donde tenga que dibujar cosas "entretenidas", escenas emocionantes, artefactos, vehículos, etc. Es por eso que me siento tan a gusto trabajando en Lost Squad, pues ocurre en la Segunda Guerra Mundial (tema que me atrae muchísimo) y, más encima, le agregamos elementos de ciencia ficción... ¿qué más puedo pedir? La mayoría de las veces, estos temas medios complicados significan desafíos que tomo con un poco de miedo, pero al superarlos resulta gratificante y siempre quedo con ganas de más...
E: ¿Cómo ves el desarrollo del mercado nacional? ¿habrá un mercado del comic en Chile de nuevo?
AR: - Sinceramente, dudo que en Chile haya alguna vez un "mercado" del comic, es decir, gente que realice y publique comics acá y viva de eso. Por desgracia, somos un país pequeño, por lo que tenemos pocos lectores y eso repercute indudablemente en las ventas. Muestra de eso es que la gran mayoría de los proyectos que han fracasado lo han hecho porque venden poco. Y no es que no haya lectores, sino que, a mi modo de ver, el país es muy chico como para solventar un mercado tan complejo como ese. Desgraciadamente, la gente en Chile prefiere leer copuchas faranduleras que un buen cómic. Y eso es triste, porque nuestro país cuenta con buenísimos artistas. Por eso creo que es difícil desarrollar un mercado acá. Aunque... ¿quién sabe? Puedo estar equivocado. Los chicos de Caleuche están haciendo un buen trabajo, tienen varios números publicados y de una excelente calidad. Espero que eso sea signo de que vienen buenos tiempos, y de que yo estoy completamente equivocado...
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