LA GUERRA QUE YO LEÍ

Breve y nostálgica revisión de las historietas de guerra

Martín Cáceres Reneré

Cada fin de semana íbamos al cambio de revistas. Colocábamos el montón de revistas sobre el mesón con cubierta de latón y el librero las separaba una a una, con ojo experto, según el estado en que se encontraran. Luego se inclinaba tras el mostrador y comenzaba a sacar los montones de los cuales íbamos a elegir. Yo siempre elegía las de guerra. Me atraían sobre todo las portadas, y hoy, treinta años después, sigo pensando que son de las mejores portadas que he visto en revistas de cómics, aunque, claro, aún no se hablaba de “cómics”… para mí eran historietas, y si eran de guerra, tanto mejor. La guerra de papel tuvo su auge y su caída, y hoy ya no interesan como género. ¿Cómo puede competir una historieta con las imágenes del noticiero central? La guerra perdió su aura de gesta de hombres simples que defendían una causa (propaganda de los vencedores de por medio), y se coló por la pantalla del televisor como el ajedrez calculado de las grandes potencias, como una gélida estadística de fratricidios y terrorismo, de matanzas anónimas y de ejércitos de última generación.

Al volver del cambio, revisábamos el botín. Y ahí estaban: las revistas de guerra de Zig-Zag, con títulos temáticos: SOS, con aventuras en el mar; U2, con la guerra aérea; y TRINCHERA, que mostraba la lucha de la infantería. El marco referencial era la Segunda Guerra Mundial, el conflicto armado más importante de la historia, que en cinco años dejaría 56 millones de muertos.

Pero las historietas que yo leía no tenían una intención pedagógica sobre el período que trataban. Eran historias sencillas, que narraban actos de valor aún en las más duras condiciones, por lo general dándose grandes licencias en cuanto a su exactitud histórica. Como cualquier género tratado en forma popular, tenía sus convenciones, empezando por unos guiones en los que el espectro de ideas tratadas era mas bien limitado. Los protagonistas eran los aliados, por lo general los Ingleses; el enemigo siempre los alemanes o los japoneses (con el correr del tiempo, los enemigos ya no fueron los alemanes, si no los nazis.).

A veces las historias tenían un trasfondo documental, como en El hombre de hierro, donde se narraba la historia de la cautividad del as inglés Douglas Bader, el piloto sin piernas (GUERRA…! 116), o Bombardeo sobre Japón, con la misión del coronel Dolittle. (GUERRA…! 118). La redención era uno de los tópicos del género, como en El duro camino, donde un altivo piloto de spitfire termina haciendo un trabajo por él antes menospreciado: El de la tripulación de cubierta de su portaaviones de escolta (SOS 22) o la de los soldados ávidos del oro japonés en las junglas de Birmania, los que deben sacrificar su botín tras la voladura de la fortaleza japonesa, a fin de salvar a sus compañeros, en Caprichos de la fortuna (GUERRA…! 143) una idea similar la encontramos en El gigante del mediterráneo (GUERRA…! 116) donde un amoral traficante de joyas sueco se mantiene neutral en Malta a fin de salvar su fortuna. obligado al fin a alistarse, la lucha por la isla lo hace recapacitar y al final dona sus joyas a la reconstrucción de Malta. Las armas secretas y los ingenios fantásticos se podían hallar en El juego endemoniado, (GUERRA…! 136) donde un agente inglés roba y destruye el prototipo del caza 1500, haciéndose pasar por el piloto, en una secuencia que luego veríamos en la película Firefox. Incluso el agente se da maña para llevarse al científico alemán y a su hija a Inglaterra. A falta de documentación- o imaginación- el dibujante opta por dibujar algo así como un Mirage III. En ese mismo número, Paddy Payne se enfrenta al Barco de hielo, amenaza nazi en la forma de un barco portaaviones que puede congelar el océano circundante y atrapar en el hielo a los barcos enemigos. Paddy Payne era una de las figuras protagónicas de U2. La otra era Roberto Britton (Battler Britton en el original inglés), pilotos de la RAF que tenían todo tipo de aventuras, algunas muy inverosímiles, no sólo en el aire, también en tierra y en el mar. Algunas veces, la acciòn se trasladaba a la Primera Guerra Mundial, como en Caballo de Troya (U2 56), donde los pilotos Ingleses desbaratan un plan Alemán consistente en la invasión de tropas transportadas en un gigantesco aeroplano.

Todo comenzó en la Inglaterra del siglo XIX, con la edición de los llamados Pockets, revistas que condensaban historias literarias publicadas en semanarios. Con el tiempo, el pocket pasaría a designar a una revista muy pequeña (17 x 13 aprox., de ahí su nombre) de historietas. La editorial Fleetway empieza a publicar, en la década de los cincuenta, una serie de títulos con aventuras en la segunda Guerra Mundial: Air ace picture library, Battle picture library, Valiant picture library, etc. Las revistas, con portadas a todo color, tenían un interior de 58 páginas en blanco y negro. El éxito de Fleetway fue tal que muchos dibujantes extranjeros trabajaron en alguna de aquellas colecciones: Baste recordar a Hugo Pratt, a Juan Zanotto, a Solano López o a nuestro querido ergocomico Max Carvajal.

Este éxito no pasó inadvertido aquí en Chile. En los sesenta, el cómic era una próspera industria: Empresa Editora Zig-Zag Tenía un amplio catálogo de títulos de diversos géneros, que complementaban la oferta junto a las revistas mexicanas de Editorial Novaro. Fleetway cedió los derechos de sus colecciones bélicas a Zig-Zag, y así nacen SOS, U2 y TRINCHERA. Desgraciadamente, al ser trabajos vía agencia, las historietas no venían firmadas. Nunca conocí los nombres de los autores, a no ser que su estilo los delatara, como el caso de los dibujantes españoles o argentinos antes mencionados.

En Zig-Zag se tradujo y se aplicó color, un color plano y en general sin ningún criterio, que a veces empastaba el dibujo y lo hacía muy confuso, sobre todo en el caso de autores británicos, con su característico estilo clásico de elegantes achurados. El éxito de las revistas llevó a Zig-Zag a crear un cuarto título: GUERRA…!, revista de 64 páginas -el doble que las demás- en las que se encontraban historias aéreas, navales o terrestres. En GUERRA…!, además, se publicaban dossiers sobre el conflicto, biografías y fichas técnicas, con fotos e ilustraciones, siguiendo la pauta de U2 con su “Colección U2”, páginas centrales con la historia de los aviones más famosos de la guerra, o TRINCHERA, con su contraportada dedicada a las armas e ingenios de la infantería, ambas ilustradas por Max Carvajal. En blanco y negro en su primera etapa, se editaría luego en color. En algunos números se incluían en la portada los llamativos logotipos de sus revistas hermanas. Zig-Zag publicaba además ESPIA 13, que narraba las aventuras de David Doughty, agente del servicio secreto inglés. En AGENTE SILENCIO, se podían leer las aventuras de Marouf, aristócrata francés aparentemente postrado en una silla de ruedas en su castillo. Estos personajes también se insertaban en el marco de la Segunda Guerra Mundial. El material de ambas revistas venía de Inglaterra.

El Veneciano Hugo Pratt y su característico estilo en Zafarrancho de combate.

El sargento Fury y sus rugientes: nunca la guerra fue tan divertida ni tan absurda.

El As de la RAF Paddy Payne se enfrenta a la amenaza nazi en la forma de un barco de hielo.

Los especiales de Guerra…! con episodios de las tres ramas armadas.

La guerra en el mar. SOS y las hazañas de La Royal Navy.

Roberto Briton sabía como manejar situaciones difíciles.

El interior de un pocket de Fleetway: solo dos viñetas por página.


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