|
Análisis de Obras y Autores LA GUERRA QUE YO LEÍ- Breve y nostálgica revisión de las historietas de guerra | Página 2 |
|
LA GUERRA EN AMÉRICA DEL SUR
En 1970, Zig-Zag se convierte en Quimantú, la editorial del estado. Tras la reestructuración de rigor, algunos títulos desaparecen: U2, SOS y TRINCHERA se liquidan. Sólo queda en pie GUERRA…!, que durante un tiempo sigue publicándose con material extranjero. Incluso se podían leer las estrambóticas peripecias del Sargento Fury y sus rugientes comandos, personaje creado nada menos que por Stan lee y Jack Kirby en 1963. desgraciadamente, con el tiempo el personaje caería en manos mucho menos expertas, a veces francamente malas, lo que no ayudaba a estos entretenidos y entrañables personajes. En los 70 termina el envío de material Británico, lo que no supuso ningún inconveniente para la empresa. La guerra de Vietnam estaba en su apogeo, y Quimantú se alineó con el bando agredido, de acuerdo a su ideología. Esto permitió que el material fuera realizado por dibujantes y guionistas nacionales. GUERRA…! abandona su formato de 64 páginas en blanco y negro -o negro y rojo- y se convierte en una revista de 32 a todo color. Corresponsal de guerra narraba las historias de Alvaro lorca, español, y Roberto Ferrer, chileno, ambos periodistas estacionados en Saigón. Aquí las simpatías estaban claramente de parte del Vietcong y del EVN: el gigante americano era el agresor y sus soldados meros peones mandados al matadero: en napalm, un piloto de Phantom atormentado por los ataques a aldeas indefensas, termina siendo derribado tras destruir su propia base. La reflexión final del corresponsal es elocuente: “Seguramente pasará a la historia de su patria como un traidor. Pero para mí, el capitán Biggart fué un héroe” (GUERRA…! 172). En Abrazo mortal, una guerrillera del Vietcong se inmola con una granada matando a su amado al enterarse que éste era un espía del sur, (GUERRA…! 176) en un guión que hacía hincapié en la fortaleza y disciplina ideológica de los vietnamitas del norte. Esta visión se complementaba con las historias que Lorca le contaba a su amigo Chileno Ferrer, de su juventud como miliciano rojo en la revolución Española o como maquis en la Francia ocupada. Por lo general, los dibujos corrían a cargo de un solvente Ernesto López, una de las firmas recurrentes de Dr. Mortis. Quimantú, con su política de rescatar nuestra idiosincracia y de trabajar basándose en nuestra identidad, crea los primeros -y hasta hoy únicos- títulos de historietas bélicas con protagonismo chileno: C.O.N.U., Comando Naval operacional Unido, con las historias de unas torpederas de la armada de Chile que velaban por la seguridad de nuestras costas, cuyos episodios eran de corte policial más que bélico, y GAE 13, Grupo Aéreo Estratégico nº 13 de la FACH, quizás el más recordado y querido, gracias sobre todo a los dibujos de Max Carvajal. Juan Bley escribía los guiones a partir de las sugerencias e ideas de Carvajal: El GAE 13 tenía su base secreta en algún lugar de la Provincia de Aysén, desde donde hacía frente a su enemigo emblemático: el Triángulo Negro, organización secreta que pretendía el dominio del continente. Los hawker hunters -aviones de triste recuerdo para muchos de nosotros- luchaban contra los más poderosos y modernos Mirages del Triángulo, los que despegaban desde un fabuloso submarino-portaaviones. En GAE 13 Max Carvajal se revela como un eximio dibujante de temas bélicos: en Duelo con el pasado, (GUERRA…! 176) los pilotos del GAE se enfrentan a la amenaza del anciano general Von Ohían, de la Luftwaffe Alemana, quién ha creado un enclave secreto en las islas del sur. Es la excusa para que Carvajal haga un guiño a uno de sus temas favoritos: La segunda Guerra Mundial. Tras varias peripecias, el plato de fondo: la lucha entre un hawker-hunter y un ME-262, caza a reacción alemán y recuerdo de la pasada guerra. En la GUERRA…! de Quimantú las portadas tratan sobre todo la guerra de Vietnam, donde sobresalen las espectaculares ilustraciones de Bernardo Aravena. El GAE 13, o el C.O.N.U. también ocupan la portada, con ilustraciones de Hernán Escobar. Tras el golpe de estado de 1973, Quimantú desaparece, y es el fin de la sólida industria chilena de la historieta. Hace mucho que los cambios de revistas también desaparecieron. Ahora las revistas de cómics se compran para coleccionarlas, no para cambiarlas una vez leídas. El cómic de guerra desapareció como género, aún cuando Fleetway sigue editando, gracias a su sistema de reimpresiones, sus títulos bélicos -caso único de revistas de historietas que siguen en pie tras casi medio siglo de publicación- y lo único que pudimos leer tras el golpe fue lo de la Columba Argentina (El Tony, Fantasía, D’artagnan) donde extraordinarios dibujantes- Lucho olivera, El Chango Casalla, Ricardo Villagrán, Alfonso Mandrafina, y un largo etc.- produjeron notables trabajos de la mano de grandes guionistas, donde sobresalía Robin Wood . De Argentina, además, llegó Skorpio, que también dejaba un espacio en sus páginas para el cómic de guerra, Como el As de Pique, de Juan Jiménez. Durante los años 90, la Segunda Guerra Mundial tuvo un revival en el cine, con cintas como “Salvando al soldado Ryan”, “U-587”, “Enemigo al acecho”, “Pearl Harbor”, etc. Pero nada pudo equipararse a esas revistas ajadas que cambiábamos cada fin de semana, en espera de que los héroes de turno dieran cuenta, cara a cara y a bordo de sus spitfires o stukas, del enemigo que tenían enfrente. |
Una muestra del lamentable color aplicado al material Británico. Nótese los manchones en donde debieran estar las insignias del avión Alemán. | Max Carvajal y una de sus espectaculares páginas de introducción para el GAE 13. | Vietnam y la lucha de una ideología, en una notable portada de Bernardo Aravena. | Un plano subjetivo en otra notable portada de U2. | Cincuenta años después, Fleetway sigue editando sus venerables pockets de guerra. Este es el número 1225 de War Picture library. |
| Página Anterior | Página Inicial | |