Las aventuras de Tintín y MilúPero, ¿Qué pasa con este cómic?por Alex Tornasol |
Hace ya 25 años que no se publica un nuevo episodio de las aventuras de Tintín. Hace ya mucho que Hergé – Georges Remí – ascendió al cielo de los dibujantes de cómics y desde entonces, por fortuna, nadie se ha encargado de retomar el hilo de la historia. Sin embargo, en cualquier librería o kioscoseguimos encontrando un montón de ejemplares de sus aventuras y ¡se sigue vendiendo! Y aquí surge la pregunta: ¿por qué? ¿cómo es posible que en medio de los Pokemones para retrasados mentales, de las Nintendo para inadaptados sociales y de los Power Rangers para futuros neonazis, sobreviva todo un ejemplo de civilización en tiras como Tintín? Pues eso voy a tratar de aclararlo. Y es que a pesar del éxito, o quizá por ello, a los “Tintines” se les ha acusado de muchas cosas; unas ciertas, otras no, y la mayoría mal interpretadas. Bien, como tintinófilo acérrimo que soy, aceptaré el reto de los maledicientes, indudablemente se trata de agentes bordurios infiltrados. Veamos de qué se le acusa a Tintín y me tomaré la molestia de contestar a las impertinencias de esa pandilla de hidrocarburos. Síganme amigos, ¡la aventura comienza!1° Acusación Borduria: TINTÍN ES UN SOSOPodría ser. Es dibujo más simple de todo el cómic. Su rostro es sólo un círculo con dos puntos negros por ojos y un botón de nariz. Lo más destacable es ese mechón de pelo rubio. Su indumentaria habitual son unos zapatos, bombachos, una camisa, un jersey y, si hace malo, una gabardina (sólo en “Tintín y los Pícaros” suprimirá los bombachos para adoptar unos jeans. Sin duda alguna, el más sencillo atuendo de todos los personajes. ¿Y su carácter? Muy simple, es un BoyScout. Busca hacer el bien como un deber fundamental, sin apasionamiento, sin ñoñería, sin moralina. No hace proselitismo, no dogmatiza, no predica ¡actúa! ¿Tiene ética? No lo creo, él es la praxis de la moralidad. Hace lo que debe hacer. Nunca plantea dilemas. ¿Es inocente? No, su bondad no es ingenua, ni inocente, ni candorosa, sino la aplicación de un sustrato ético. Si no me creéis, fijaos en su continua desconfianza de lo que le rodea. Siempre está alerta y cualquier gesto de una persona le lleva a sospechar un doblez o una traición. ¿Y juzga? ¡Jamás! Tintín es un liberal. No entra nunca en los defectos ajenos. Con similar paciencia tolera el carácter dipsómano de Haddock, que la ineptitud de Hernández y Fernández, como los desvaríos vocales de la Castafiore. Sólo cuando se pone en peligro la situación del grupo es cuando denuncia la actitud improcedente de alguien. Pero es un pronto, un instante, un ajuste de la acción. Entonces, si Tintín es tan sencillo, si su personaje aporta tan poco, ¿cuál es su papel? ¿cómo ha llegado a protagonista? Pues precisamente gracias a su modo de ser. Él es el nexo de toda acción, nunca obstaculizará la historia con reflexiones o discursos. Él es el hilo de la narración. Es el director de la acción sin hacerse notar, y es que los “Tintines” son lo que son porque Tintín les deja ser, porque Tintín es narración, es relato, es el puro gusto de narrar. Narrar, ésa es la esencia de los “Tintines”, pero narrar explicando la historia de modo inapelable. Conclusión: Tintín no es soso. Tintín es un personaje de tal generosidad que deja que la historia marche sin ponerse nunca en medio. Y tiene carácter. ¡Vaya si lo tiene! El suficiente como para no necesitar ejercerlo. Si quieres un buen relato, cómprate un Tintín; si quieres un retrato psicológico del protagonista, vete a ver una película sueca. 2° Acusación Borduria: TINTÍN ES MACHISTASí, pero ¿podría ser de otro modo? Me explicaré. Efectivamente, en las historias de Tintín no aparecen mujeres. Tal vez asome una enfermera, la esposa de un expedicionario o una señora paseando, pero nada más. ¿Una heroína? ¿un amorío? ¡Nunca! El único personaje femenino con importancia es Bianca Castafiore, un loro patudo inaguantable, ignorante, pretencioso y chillón. La perfecta y más demoledora caricatura del Eterno Femenino. ¿Y esto por qué? Los bordurios acusan: ¡es que Hergé era misógino! ¡es que Tintín es marica! Y yo digo: ¡nada de eso!, la razón de esta ausencia se ve al preguntarse qué aportaría una mujer o un amorío a estas historias. La respuesta es definitiva: ¡NADA! Una mujer entorpece toda acción (que no olvidemos, es de lo que se trata en Tintín), una mujer representa la estabilidad (frente al movimiento y la aventura continua de Tintín y sus amigos), implanta cursilería, sensiblería barata, mojigatería, dogmatismo (frente al liberalismo vital de Tintín), y todo modelo de aventura se limitaría a una simple ensoñación pseudoromántica (frente a la imaginación activa de Tintín). Conclusión: si te apetece leer psicodrama de tercera regional, cómprate el último libro de Ana Rosa Quintana o abónate a una colección de literatura femenina; pero si te gusta la acción, la aventura y la imaginación, cómprate un Tintín. 3° Acusación Borduria: TINTÍN ES RACISTAEn este asunto vamos por partes. Cuando se acusa de racista a Tintín, se suele usar como ejemplo que en “Tintín en el Congo”, Tintín da unas clases a los niños negros de una misión sobre Bélgica, su patria. Para empezar, el ejemplo es bastante malo. Hay situaciones mucho más terribles de humillación hacia el africano en ese libro. A mí me parece bastante más grave la muestra continua de absoluto infantilismo, inocencia e ingenuidad de los “pobrecitos negros”. Y lo peor viene antes de desembarcar, cuando Milú cae al agua y un mozo negro del barco, que trata a todo el mundo diciendo “sí, siñor”, al salvar al terrier grita “¡no se priocupe, siñor perro!”. Es decir, hasta el perro del blanco es de un estatus superior. Pero no nos confundamos, no es racismo lo que se palpa en este libro, es estúpido paternalismo cristiano, muy al uso entre los misioneros belgas de la época. Es el mismo proteccionismo que hoy en día siguen ejerciendo los “listos” europeos a través de las ONGs. En aventuras posteriores, a medida que Tintín va viajando y conociendo mundo, se empieza a observar un cambio de mentalidad que va de la admiración por otras culturas a la más absoluta entrega por las causas de otras gentes nada europeas. Y lo mejor es que el trato será de igualdad, sin ejercer de metomentodo. Así se puede ver en “Stock de Coque”, cuando finalmente son los propios negros los que deciden si continuar o no su viaje a La Meca -esto de esclavitud no es ningún invento de Hergé; en Mauritania la esclavitud fue legal ¡hasta 1981!-. Otro ejemplo del carácter no racista de los “Tintines” es la perpetua admiración por los indígenas que comentaré más adelante. 4° Acusación Borduria: TINTÍN ES FASCISTAPermitan que me ría, ¡JA! iJA! iJA! Si Tintín es fascista, yo soy Obispo de Cuenca. Esas acusaciones se han hecho de forma malintencionada, tomando como base que Hergé fue acusado de colaboracionista con los nazis durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial. Es cierto que Hergé no sufrió censura y que Tintín se siguió publicando con normalidad durante la guerra, y también es cierto que la editorial católica donde se inició Hergé, tonteó descaradamente con el Rexismo -movimiento filofascista belga-. Pero, vamos a ver, ¿qué tenía que haber hecho Hergé? ¿conseguir que le despidieran? ¿dejar de trabajar y pasar hambre? ¡Vamos, anda! A los que acusan de fascista a Hergé se les olvida que no era más que un señor que pintaba monigotes. Y lo peor de todo, se les olvida la ideología que subyace en Tintín. Tintín es la exaltación del individuo frente a un sistema social, frente a cualquier acción despótica, frente a cualquier “organización”, frente a toda conspiración, frente a los uniformes y los símbolos políticos. ¿Qué es si no Borduria? Ese país balcánico imaginario no es otra cosa que la representación caricaturizada y demoledora de la Alemania nazi. ¿Es que nadie se ha dado cuenta de que ese estúpido general Musstler no es otra cosa que un híbrido de Mussolini y Hitler? ¿Es que nadie se ha fijado en ese grito contra el imperialismo que es “El Loto Azul”? ¿Acaso soy yo el único que se ha dado cuenta de que en Tintín siempre triunfa el hombre solo e imaginativo frente al ejército reglado y burocratizado? ¿A nadie le recuerdan los uniformes del General Tapioca a la parafernalia nazibananera del General Pinochet? ¿Sólo yo veo un mensaje de respeto a culturas no occidentales como los lamas, los indios americanos, los indígenas de Sudamérica o muchos más que no dejan de salir, siempre bien librados, en las historias de Tintín? Cuando dices esto, siempre hay alguien que va de progre trasnochado que te dice: ¿Y cuando Hergé ponía a parir a los comunistas en Tintín en el “País de los Soviets”? Vale, muy bien. Es cierto. Efectivamente “Los Soviets” es un claro libelo anticomunista (y también el peor de los Tintines), pero seamos un poco observadores. No se ataca la ideología. Lo que se pone en solfa es el carácter masivo, reglado, socializante del comunismo. Se ensaña Hergé con ese dominio de grupo conjurado en la sombra, con esas policías secretas, con esa organización atroz y surrealista que sumergió a la URSS en la miseria durante cincuenta años. Tintín acomete contra la negación del individuo de la Rusia soviética y ahora, con el paso del tiempo, hemos visto los frutos de un orden social semejante. ¿O es que sólo Orwell puede meterse con el comunismo sin que le llamen “facho”? |
Los diseños de Hergé, sencillos pero efectivos. | Hergé se basaba en material fotográfico de la época. | La encantadora familia de Serafín Latón. |
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