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Análisis de Obras y Autores Las aventuras de Tintín y Milú- Pero, ¿Qué pasa con este cómic? | Página 2 |
5° Acusación Borduria: TINTÍN ES UN CÓMIC BURGUÉSDecir esto supone no haber leído nunca un Tintín. Es más, voy a descubrir ahora por qué Tintín nos gusta tanto y por qué a muchos nos da tanta envidia su estilo de vida. Tintín y sus amigos nos agradan porque han conseguido, a lo largo de sus aventuras, eliminar todas las instituciones burguesas que sustentan nuestra sociedad. Primero: se ha suprimido esa célula social opresora que llaman familia. ¿Tiene familia Tintín, Haddock o Tornasol? No, tienen amistad. Obsérvese en “Tintín y los Pícaros” al bueno del General Alcázar, un hombre capaz de liderar una revolución, pero sometido al yugo implacable de una marujona insoportable siempre quejándose y avasallando. Fijaos en el pelmazo inaguantable de Serafín Latón y su vida familiar, ¿no sería mejor pasar una temporada en Auschwitz? Y, por último, acordaos del neurótico emir Ben Kalish Ezab y su mimado hijo Abdallah. Comparad la desgracia de estos personajes con la felicidad que reina en Moulinsart, donde el vínculo familiar ha sido reemplazado por la camaradería. Segundo: por fin se ha logrado la utopía que persiguieron Marx y Bakunin. ¡No al trabajo! ¿En qué trabajan Tintín, Haddock o Tornasol? Sí, nominalmente son periodista, marino mercante y científico pero… ¿les hemos visto alienarse cobrando un sueldo? ¡Jamás! Y no puede decirse que vivan mal y, al mismo tiempo, excepto por ese precioso Castillo de Moulinsart, no puede decirse que dispongan de propiedades. Esto no es burgués, esto es el sueño del comunismo ilustrado. Tercero: Tintín se ha reído del ejercito (recuérdense las muchas torpezas de esta institución cada vez que han intentado detener a Tintín), se ha burlado de la Policía (Hernández y Fernández), de las leyes (juicio de Castafiore en “Tintín y los Pícaros”), de los funcionarios (telegrafista de “Tintín y los Pícaros” ) y del golpismo sudamericano (“La Oreja Rota”). No ha dejado pasar un solo estamento social o político sin hacernos esbozar una sonrisa. Y, ¿ha dado buen ejemplo? ¡Nunca! Haddock, Néstor y Milú son tres borrachines y si se les hace un análisis de sangre sólo encontrarán whisky Loch Lomond. Tintín mismo ha padecido viajes lisérgicos en más de una ocasión. Además, espero no ser yo el único en advertir que en Tintín siempre se presenta al traidor bajo la apariencia más burguesa y respetable (Rastapopoulos, Gibbons, Müller, los conspiradores de “Los Cigarros del Faraón”, etc.). Y por último, ¿se puede calificar de burgués a un personaje que en su última aventura hace triunfar una revolución en Centroamérica? Eso sí, en Tintín siempre están presentes valores como la lealtad, la ayuda al débil y la resistencia a la autoridad injusta. Si todo esto es burgués, pues vale, pues entonces Tintín es un asqueroso burgués. 6° Acusación Borduria: TINTÍN ES ABURRIDO¡Eso nunca! Tintín no es aburrido, lo que ocurre es que Tintín es un cómic cultural y quien carezca de una cierta cultura jamás podrá, no digamos disfrutarlo, ni tan siquiera entenderlo. Aquí no se dan los recursos fáciles propios de un cómic de Marvel. No hay superpoderes, ni mundos imaginarios, ni tías turgentes. Este Tintín en tiras dibujadas no es otra cosa que el remate definitivo de toda la civilización occidental en su esfuerzo por narrar. La prueba de esto la encontramos en el propio Tintín. ¿Qué es la sucesión de pinturas en las paredes de la tumba egipcia de “Los Cigarros del Faraón” si no un cómic primigenio? ¿Qué es ese cuadro naif del medievo de “El Cetro de Ottokar” si no un homenaje a todos esos cómics primitivos que la Edad Media colocó en las arquivoltas de las catedrales o en las pinturas de cada iglesia? ¿Acaso no es el “Apocalipsis del Beato de Liébana” un ejemplo de cómic de ciencia ficción medieval? ¿Y esos grabados de “Vuelo 714 para Sydney” en la gruta de los extraterrestres no son otro cómic esotérico e indígena? No puede ser aburrido un cómic con tantos elementos humorísticos como Tintín. Sí, ya sé que no es un humor de basta carcajada sino irónico, de finos matices, de sonrisa cómplice. No, seguro que Chiquito de la Calzada no se ríe con Tintín, pero también estoy convencido de que Hergé no dibujó sus historias para alguien así. No puede ser aburrido un cómic que atraviesa tantas culturas distintas enriqueciéndose de todas ellas. Aquí cabe todo, desde la ciencia atómica, “Objetivo: La Luna”, a los extraterrestres, “Vuelo 714 para Sydney”, pasando por el Yeti –“Tintín en el Tíbet”-, las culturas mágicas –“Las Siete Bolas de Cristal” y “El Templo del Sol”, “Los Cigarros del Faraón”, “Tintín en el Tíbet” o incluso la vida doméstica asediada por paparazzis –“Las Joyas de la Castafiore”. No puede ser aburrido esto de los “Tintines” por todos los personajes variopintos, diferentes y riquísimos que pueblan todas sus páginas. Y esto no es un cómic de buenos y malos, siempre hay matices, arrepentimientos, circunstancias y manías. Hacer un listado de personajes sería una labor más propia del Smithsonian Institute que de un simple aficionado. ¡Probad si queréis! Ah, se me olvidaba, Tintín no es aburrido, porque yo me lo he pasado muy bien un montón de años leyéndolo. ¿Vale? TINTÍN Y LAS MÁQUINASEl estilo de dibujo de Tintín es lo que ha dado en llamarse “línea clara”. Esto consiste en usar colores planos y un contorno. Básicamente supone realizar la perfecta culminación del pop-art de Lichtenstein o Warhol. Ahora bien, en Tintín, Hergé logra con unos elementos tan básicos como el dibujo y la coloración lisa efectos admirables. Hay una sensación de profundidad como rara vez se ha logrado en el cómic y además, y esto es lo más importante, logra imprimir una sensación de velocidad y una naturalidad de movimiento espectacular. Por esto, no es extraño que Tintín, sus amigos y sus enemigos, hayan invertido un buen número de viñetas en realizar persecuciones a toda velocidad. Como comprenderéis, la moto ha sido uno de los vehículos agraciados. Por si no lo sabéis, Tintín es un consumado piloto de toda máquina a motor. Comenzó guiando una moto con sidecar en “Tintín y los Soviets”, luego Bugatti Torpedo, después aviones, tanques, camiones y acabó por llevar el primer cohete a la luna. ¿Qué más se puede pedir? Si a esto unimos el gusto de Hergé, a partir de “El Loto Azul”, por documentarse, veremos que los coches, motos, aviones y barcos de Tintín son reproducciones de exactitud asombrosa. Entre las motos veréis DKW, BSA, BMW, Harley-Davidson y hasta una ligera ¿Peugeot? en el arranque de “Tintín y los Pícaros” -por cierto, los bombachos de Tintín desaparecen en este momento de paseo en motocicleta del último libro sustituidos por unos vaqueros y acompañados de un casco decorado con el emblema pacifista-. Entre los coches veréis Bugatti, Dodge, Buick, Jaguar, Land Rover, Isetta (impagable esa viñeta final en “Stock de Coque” del rally clásico en Moulinsart) y lo mejor es el parque automovilista de Borduria donde, basándose en Cadillac y Mercedes, crea una marca imaginaria que tiene por emblema los bigotes del dictador Plekszy-Gladz. ¡Genial! Y en cuestión de aeronáutica se ven desde Vicker, Junker y De Havilland Mosquitos hasta el supersónico Carreidas de “Vuelo 714 para Sydney”. Y todo ello, siempre a TODO GAS! LA DOCUMENTACION EN TINTINDesde el Loto Azul y el encuentro de Hergé con Tchang Tchong -estudiante chino de arte en Bruselas- en 1935, el cómic prestará una especialísima atención a realizar una perfecta documentación previa al dibujo. Luego además llegará la colaboración con maniáticos del respeto a la documentación como E.P. Jacobs y Bob de Moor. Cada personaje, cada coche, cada barco, cada obra de arte, cada edificio, cada utensilio, cada arma que aparece en Tintín, es una perfecta reproducción de un objeto real. El submarino-tiburón de Tornasol es una copia de un artefacto aparecido en Science et Vie; el USS Los Ángeles que rescata a Haddock y Tintín en “Stock de Coque” es el buque homónimo de la Armada USA; Moulinsart es un “chateau” real al que se han recortado dos alas; el fetiche de “La Oreja Rota” es un ejemplar auténtico de museo… y así todo. Desde aquí invito al tintinófilo de pro a entretenerse buscando el original de cada objeto que aparece en Tintín. ¡Ya veréis qué sorpresas! Y es que no hay mejor modo de hacer creíble una mentira que rodeándola de un entorno exacto. La mejor mentira es siempre verosímil. |
Intrigantes bordurios al acecho. | Los villanos se curan las heridas. | Una pequeña muestra de las inspiraciones de Hergé. |
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