Análisis de Obras y Autores
Comic y Literatura
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LA MIRADA SOBRE LA PALABRA


Al principio no había reparado en que mi punto de vista estaba centrado fundamentalmente en el problema de la literatura que entra a la historieta y no al revés. No se me había ocurrido, por ejemplo, buscar textos escritos de historietistas. Recordé un par de nombres y me levanté de mi asiento para consultar lo que tenía en mis repisas. Apareció casi inmediatamente ante mis ojos “El baile de las locas” de Copi. Éste era un realizador de cómics humorísticos de particulares cualidades, situado más bien en el sarcasmo dibujado. Estas son también las características de ésta, una de sus novelas, que, como sus historietas, se encuentra cubierta por un manto negro, casi necrófilo, de divagaciones sobre la cuestión sexual en la sociedad actual. El autor podría pasar, sin mayores cuestionamientos, a engrosar cualquier antología del humor negro. Pero sus características formales en la narración gráfica invaden también algo de su escritura. Uno de los principales rasgos estilísticos de Copi es su minimalismo espacial y gestual, que sitúa a sus personajes (casi nunca más de tres y en la misma posición) en el contexto despojado de la página blanca. Es, además, uno de los pocos dibujantes que utiliza los tiempos muertos en el cómic (de esto voy a hablar más adelante).

Junto a él me apareció otro nombre: Juan Sasturain, escritor, guionista y, por un tiempo, director de la desaparecida revista argentina “Fierro”, que cualquier entendido en el tema no dudará en colocarla como una de las más importantes de la historia de la historieta argentina y latinoamericana. Escritor de extraordinarios cuentos, Sasturain fue también el guionista de uno de los más impresionantes cómics que haya visto: Perramus, dibujado por el maestro Alberto Breccia. Se trata de una historia que cuenta los avatares de un hombre que olvida su pasado por la vergüenza de haber traicionado a sus compañeros. Inicia entonces un viaje de recuperación caminando junto a Borges por las vigiladas calles de Santa María. Un cómic que le rinde homenajea la tradición literaria latinoamericana, a sus universos fantásticos que mezclan extrañas visiones místicas con la realidad de las tiranías y el egoísmo de las oligarquías. Poesía visual la de un Breccia que comprendía muy bien que el dibujo es algo distinto y complementario al texto escrito y que en conjunto forman el todo. Decía el “viejo” que lo que hace un buen dibujo no es el estilo, sino el concepto.

Dueño probado de los ambientes más siniestros e inquietantes que haya visto jamás, Alberto Breccia me sirve para iniciar un nuevo casillero; el de las adaptaciones realizadas en cómics de obras literarias. Lo digo por la abundancia de este tipo de producción en su “historietografía”. “Los mitos de Ctulhu” (Lovecraft), “La gallina degollada” (Quiroga), “La garra del mono” (Jacobs), “Donde suben y bajan las mareas” (Dunsanny), “El corazón delator” (Poe) e “Informe sobre ciegos” (Sábato), son las adaptaciones “serias” que podría ahora mencionar. Breccia, cuando se enfrentó a estas múltiples y diversas obras, se habrá preguntado seguramente cómo podría extraer de ellas lo que las hacía de alguna manera atractivas. Tomó frecuentemente diversos caminos para solucionar los variados desafíos.

Si observamos el contenido de “El corazón delator”, nos damos cuenta de que uno de los temas principales es la espera. Pero se trata de una espera angustiada y penosa, obsesivamente repetitiva en su gestos y sus actos. Breccia tradujo esa ansiedad mediante mínimas variaciones y constantes repeticiones de imágenes en alto contraste. La atmósfera no está aquí visualizada por medios objetuales, sino más bien reflejada a través de la misma estructura de la historieta. Un ejemplo elocuente de lo que para Breccia significaba un desafío, lo constituye la recopilación de cuentos de H. P. Lovecraft, “Los mitos de Ctulhu”. Cualquiera que haya leído los cuentos entiende que esas imágenes inimaginables, sugeridas por Lovecraft o sus discípulos, son prácticamente imposibles de plasmar en medios visuales. Según mi opinión, y la de muchos lectores del maestro del horror, Alberto Breccia logró lo imposible.

Uno de los principales escollos que debe enfrentar un dibujante de historietas al adaptar una obra literaria, es la de conservarlos elementos que la hacen atractiva sin caer en la mera ilustración o la redundancia excesiva respecto de las citas del texto original. La empresa es delicada porque se trata no sólo de visualizar adecuadamente lo descrito en palabras, sino que integrar las emociones y sensaciones que el estilo del autor propone. Para el viejo Breccia el desafío era enorme, porque las descripciones de Lovecraft son de seres y geografías indescriptibles. Es el temor puro lo que invade la mente del lector cuando lee los cuentos. El dibujante se dejó llevar aquí por sus propias emociones y buscó en las formas indefinidas de collages, monocopias y pinceladas los iconemas del horror. Quizás nadie haya plasmado como Breccia en imágenes un terror tan pura-mente literario.

Borges visto por Alberto Breccia en “Perramus” con guión de Juan Sasturaín.

Breccia creó las imágenes para los horrores de Lovecraft situados siempre más allá de toda descripción.

El Corazón Delator


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